lunes, 19 de marzo de 2012

Soy intelectual



Lo sé, lo sé. He estado nefasto al no manteneros informados de lo que va sucediendo por aquí y de porqué este blog está tan parado últimamente. Pero si no es mucho atrevimiento, me permitiré citar por aquí una de las escenas más memorables de Los Simpson para limar asperezas, romper el hielo y comunicaros qué anda sucediendo.

¿Listos?

Homero Simpson está en su sala de estar de la Avenida Siempreviva. Acaba de recibir una carta de la Universidad de Sprinfield luego de que su jefe, el dueño de la planta de energía nuclear, haya "extorcionado" al comité de admisión. Lee la carta de admisión y suelta una exclamación. Se lo ve alegre, muy feliz (más que de costumbre). En este momento apreciamos la calidad del personaje en todo su explendor.


"¡YAHOO! ¡YA SOY UNIVERSITARIO! YA NO NECESITO EL DIPLOMA DE LA ESCUELA SECUNDARIA".


A continuación presenciamos uno de los más grandes espectáculos que nos ofrece la inagotable capacidad intelectual de Homero Simpson. Casi a la par que dice lo anterior, toma un encendedor y quema el diploma de la escuela secundaria (sí, ese papelito que dice ya no necesitar), y comienza una especie de danza ritual a la par que gri... (perdón) canta.


"¡SOY INTELECTUAL

MUY INTELIGENTE

AY QUE BONITO SOY!



Lo sigue repitiendo mientras vemos cómo no sólo se incendia el cuadro, sino también el resto de la pared. Y así concluye esta escena, con la danza piromaníaca de Homero Simpson en agradecimiento al dios Fufu, por haberle permitido ingresar en la universidad.


Aquí el vídeo antes descrito.

Y ya. Eso.

A buen entendedor pocas palabras. Pero como nunca pude dejar algo tal y como estaba.

Pues eso, que ya soy universitario :P Que la vida universitaria no me apasiona en absoluto y que por el momento sigo siendo el investigador uraño y ffrío que siempre he sido. Y que sólo tengo tres asignaturas cuatrimestrales (¡hurra!). Que durante abril tengo varios exámenes, que en mayo sólo tengo uno, y en junio otra vez tengo tres exámenes. Y si todo sale bien, en julio tengo dos (y si todo sale mal, en julio tengo tres, pero ya veremos). Que los profesores son geniales y que me siento como en casa. Que las asignaturas son divertidísimas (por el momento me está gustando Álgebra, pero Análisis también tiene lo suyo).

Y eso, que sigo vivo y que aún no me he extraviado en la ciudad universitaria. Y que cuando tenga más novedades, más tiempo y más ganas, me pongo a comentaros aspectos curiosos de mi facultad.

Au revoir!

jueves, 1 de marzo de 2012

Socialismo o La ciencia de la igualdad



Estoy algo cabreado, así que escupiré lo que tenga que escupir por aquí y luego seguiré con lo tocante para distraerme. Quizás mañana ataque liberalismo económico y la semana que viene al positivismo. Ya veremos, según me encuentre.

Damas y caballeros, para que el socialismo funcione es necesario derrotar la individualidad. Porque el socialismo presupone que todo el mundo estará de acuerdo, que todo el mundo tiene igual necesidad, que todo el mundo tiene la misma escala de valores. Si llegamos a eso, a generar un sistema que transforme al individuo en la masa, entonces podremos instaurar el socialismo. ¿A costa de qué?

De nada en general, sólo nuestra propia individualidad y, con ella, las libertades y derechos propios de cada individuo. Porque la igualdad, señores, no es más que la forma amigable de encubrir la injusticia. ¿Que todos somos iguales ante la ley? ¿Que todos somos iguales ante Dios? Pues vale, perfecto. Pero sólo hasta ahí. Ante la ley yo soy inocente hasta que se demuestre lo contrario, ante Dios soy pecador. Pero hasta ahí.

Tampoco soy individualista, pero sí me gusta reconocerme distinto a la masa (ni mejor ni peor, sólo distinto). Porque todos tenemos distintas capacidades, distintos sentimientos y distintas prioridades. Porque todos tenemos características únicas que no se repiten en otro ser humano y que son nuestras. Nuestra conciencia es única e irrepetible, como nuestra mente o nuestro corazón. Los procesos cognitivos son distintos (porque estoy cien por ciento seguro de que no todos escuchamos la misma voz en la cabeza cuando hablamos con nosotros mismos, ¿o no?).

¿Acaso el pertenecer a cierto lugar te hace ser necesariamente como el lugar en el que estás indicas? Tienes sesenta años, vale. Tienes canas, perfecto. ¿Qué problema hay si quieres salir en motocicleta? Tienes cuarenta años, vale. Tienes media vida vivida, perfecto. ¿Qué problema hay si se te da por coleccionar autos y modelos a escala?

El socialismo arrasa con esa concepción, creyendo que a causa de perseguir un fin justo se puede abolir un hecho que es justo en sí mismo. Soy una persona, soy un ser humano; tengo derechos y libertades, tengo una voluntad que puede o no estar de acuerdo con la mayoría. Por qué, si yo he estudiado para ser doctor en física, debo cobrar lo mismo que un licenciado (caso hipotético). Por qué, si yo quiero hacer obras de misericordia con mi dinero, sólo las puede hacer el Estado. ¿No somos libres? ¿Por qué debemos interactuar en una sociedad con pares y adquirir conductas, pensamientos y sentimientos acordes al cuerpo que habitamos? ¿Por qué es tan necesario adecuar mi modo de vivir al común capricho de la masa?

La igualdad aniquila aquello que soy. Luchamos para no ser absorbidos por la masa, y quizá lo logremos. Pero esa lucha está siempre signada por la fuerza mayor, que indica que el derrumbe es inevitable. Podemos estar asustados o sentirnos solos, y lo estaremos. Pero no es lo peor. Peor es la muerte y peor es la muerte de mi libertad.

Si intentas escapar de tu lugar, ser quien tú eres, te perseguirán y te tratarán de loco. Si lo consigues, te aniquilarán. Pero yo, queridos amigos, prefiero morir siendo yo mismo y no vivir habiendo muerto antes mi alma, mi libertad, y habiendo entregado al olvido mi identidad.

(Lo dicho, hoy estaba cabreado, ya se me ha pasado).

lunes, 27 de febrero de 2012

Oui, mon ami Dominique, les idees peuvent être tués (27 de febrero - Día de la Bandera)



Será una entrada corta, lo prometo. Acabo de llegar de Misa de ocho y me encuentro con las festividades en Rosario de Santa Fe por el centenario de la bandera. Todos los días aprendemos nuevas cosas de la historia argentina, eso hay que reconocerlo; yo no sabía, por ejemplo, que el veintisiete de febrero de mil ochocientos doce Manuel Belgrano, creador de la Bandera Nacional Argentina, había enarbolado la susodicha en Rosario de Santa Fe. Lo mismo, creo que ya antes por aquí habíamos hablado de Belgrano, por lo que no diré más acerca de él por el momento (pero desde ya, que el lector sepa que siento un profundo respeto por este hombre y una admiración desmedida).

Pero me sorprendió el modo de celebrar este día, que quieren hacer a partir de ahora de forma anual, con miras a conseguir que el Día de la Bandera sea, de forma oficial, el veintisiete de febrero (y no el veinte de junio, que viene siendo, en realidad, el aniversario del fallecimiento de Manuel Belgrano). No me voy a poner a decir lo ridículo que es replantearse estos días a esta altura del partido, porque creo que es una obviedad para cualquiera: no importa el día que se elija, lo que verdaderamente importa es el sentido que se le dé a ese día en específico para conmemorar cierto acontecimiento. Pero no voy a ponerme a reflexionar sobre estos temas que, creo yo, pueden dejarse pernoctar en favor de la inteligencia de los lectores.

Me interesa el tema de la Bandera gigante, del acto público, de las representaciones, del tío ese vestido como Manuel Belgrano...

... y me quedo atónito. Que no, que "atónito", ni siquiera con mayúsculas (es decir, "ATÓNITO"), es favorable para describir lo que realmente siento.

Damas, caballeros. Domingo Faustino Sarmiento escribió "On ne tue point les idees", pero él se equivocó. Las ideas sí pueden ser muertas, y de hecho, las ideas han sido crudamente asesinadas.

Los ideales de independencia y libertad que movieron a Belgrano son los que hondearon cuando la enseña patria flameó al viento por primera vez. Pero esa primera vez, damas y caballeros, fue la representación material de un sueño que era levantado en los corazones de los grandes hombres que hicieron grande a esta nación. Porque sí, lo digo sin tapujos: esta nación es una gran nación. Que esté habitada por grandes idiotas es un hecho secundario. Que esa lista de idiotas aumente en progresión geométrica es un hecho grave. Pero en sí, son esos ideales, los ideales de aquellos que lucharon por la libertad de su tierra, los que verdaderamente nutren esta nación, los que se izan cuando la bleu blanc bleu se levanta triunfal en los aires. Si esos ideales mueren, lo que queda flameando es un trapo de color celeste y blanco.

Y yo, queridos amigos, al igual que Echeverría, escribo con mucho pesar: Llevo un luto en mi corazón por la patria, por la patria que los déspotas y tiranos han sabido condenar. Porque la Bandera celeste, blanca y celeste sólo hondeó pocas veces en nuestra historia. De nada sirve, en modo alguno, elevar miles de banderines o hacer banderas gigantescas que exalten los colores patrios. Es una pérdida de tiempo, si las ideas que dan vida a esta nación caen en el olvido.

Belgrano murió, y sus ideales también. Porque ahora los hombres no luchan por su libertad, sino que se conforman mansamente con una falsa idea de libertad y de progreso, y aceptan con absurda ceguera este orden sin luchar por sus principios y sus ideales. El conformismo ha ganado terreno en nuestros corazones, de modo que el vigor de las ideas se ha extinguido, y no quedan ni siquiera las brasas de las hogueras que encendían los corazones de los héroes. Belgrano murió, y con él, así como con tantos otros, murieron los ideales de una nación libre e independiente. Porque aquí, nosotros los hombres que habitamos este pedazo de suelo en particular y los hombres de todo el mundo en general, somos esclavos de un yugo invisible, y aún aprisionan nuestros corazones las cadenas de la opresión, que lejos están de romperse.

Belgrano izó la Bandera por primera vez... no un veintisiete de febrero, sino en el momento en que se atrevió a soñar un pueblo libre y una nación honesta, y cuando decidió hacer de su vida una lucha para conseguir aquello que anhelaba. Se enfrentó a todo y a todos, dando su vida por aquello que creía, y murió mientras sostenía en alto el grito de la libertad. Pero después de esto, la Bandera fue descolgada y guardada en un cajón, y hoy elevamos una bandera negra y roja.

Esta bandera que hoy levantamos es la bandera sombría de la muerte, teñida por la sangre de los asesinados, de los silenciados, de los oprimidos y de los cansados. Es negra, porque la corrupción del hombre la ha dotado de ese siniestro color, reflejando las profundidades abismales de los corazones de los mortales oscurecidos por la mezquindad y el odio.

¿Libertad? ¿Libertad? ¿Adónde ha quedado la libertad de los hombres, cuando el hombre se ha convertido en un esclavo de sus instintos, incapaz de pensar, incapaz de producir, incapaz? ¿En dónde cuando al hombre se le quitó su vida y se anuló su juicio y se mató su credo y se aniquiló por completo su alma? ¿Libertad? ¿Libertad?

Tristeza, amigos míos, es lo que yo siento al contemplar cómo esta nación se cae a pedazos por causa de esos idiotas que llenan las listas. Por causa de esos idiotas, que creyendo que saben pensar, apoyan a aquellos que se erigen como tiranos y déspotas. No, queridos míos, la Bandera de Belgrano hace tiempo fue encajonada, rasgada, hecha trizas. Ahora sólo queda una vil imagen, una representación burlesca de los días de antaño, coronados de gloria y de laureles, en la que respirar sueños era posible y en que pensar la libertad era un riesgo que los caballeros querían correr. Ahora no. Mientras ningún argentino sea capaz de gritar en contra de la injusticia, en contra de la tiranía, en contra de la opresión, sin pensar un solo momento en su vida o en su bienestar, sin pensar un solo momento en sí mismo, entonces los ideales habrán muerto para siempre. El grito inspirado que el general profiriera "¡En pelotas, pero libres!", ¿en dónde está?

Ya no importan los homenajes ni las actuaciones, porque todas son farsas, son pantomimas. El progreso, una ilusión. La libertad, una fantasía. Mientras no hagamos, nosotros mismos, los argentinos, mientras no procuremos hacer lo correcto todos los días, desde nuestra humilde palestra, mientras no combatamos con sinceridad por la libertad... los ideales seguirán muertos. La revolución verdadera, el cambio social, no se logra con políticas de Estado ni con ideologías sociales; la revolución depende de nosotros y de nuestra forma de vivir. Robamos y pedimos que no nos roben, estafamos y nos quejamos de los que estafan, mentimos y pedimos que los políticos no mientan. Tu coque, para más señas.

La pregunta es "¿Estamos dispuestos?". Todo depende de nosotros, no del político de turno (que, a ojo, ha salido del pueblo). ¿Estamos dispuestos a mejorar? Si no lo estamos, entonces la queja cae en la estupidez y la sin razón.

Y eso, que todo esto parece un chiste, señores. Pero no lo es (y no da gracia). Así que cada quien a su casa, y a recordar que Belgrano no habría querido esto. Habría querido un pueblo de hombres libres, y no lo somos; habría querido un pueblo de hombres honestos, y no lo somos. Así que, hacedme el favor, dejaos de actos públicos y chorradas varias, que el personal quiere dormir. Y no sé yo, pero el presupuesto no creo que nos dé para montar el pollo como lo estamos montando, así que digo yo que ese dinero podría ser invertido en cosas un poco más útiles, ¿no?

domingo, 5 de febrero de 2012

Febrero mes del amor.


Este año he declarado Febrero como el mes del amor en todos los  blogs en los que participo y esté es el único en el que aún se resistia a la invasión de corazones y demás parafernalia romántica. No se si mi diabetes aguantará esta sobredosis de "azúcar" pero voy a ponerla a prueba... 

Voy a ser buena y en consideración a mi buen amigo Nicolás, biblitecario mayor de este blog, voy a ser muy discreta. Nada de corazones, ni cursilerías... Y en su honor voy a publicar una de las canciones de amor más bellas que conozco.

El día que me quieras. (Carlos Gardel)

Acaricia mi ensueño
El suave murmullo
De tu suspirar.
Como ríe la vida
Si tus ojos negros
Me quieren mirar.
Y si es mío el amparo
De tu risa leve
Que es como un cantar,
Ella aquieta mi herida,
Todo, todo se olvida.

El día que me quieras
La rosa que engalana,
Se vestirá de fiesta
Con su mejor color.
Y al viento las campanas
Dirán que ya eres mía,
Y locas las fontanas
Se contarán su amor.

La noche que me quieras
Desde el azul del cielo,
Las estrellas celosas
Nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
Hará nido en tu pelo,
Luciernagas curiosas que verán
Que eres mi consuelo.

El día que me quieras
No habrá más que armonía.
Será clara la aurora
Y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
Rumor de melodía.
Y nos darán las fuentes
Su canto de cristal.

El día que me quieras
Endulzará sus cuerdas
El pájaro cantor.
Florecerá la vida
No existirá el dolor.

La noche que me quieras


martes, 17 de enero de 2012

Hablando de cine... Sherlock Holmes - Juego de Sombras



He ido al cine.

No, aún no comienza a caerse el mundo a pedazos, por lo que sentaos y que no cunda el pánico. Cuando comiencen a llegar hombrecitos grises yo les aviso.

Supongo que era menester ver esta película, siendo un admirador incondicional de Sherlock Holmes y de Arthur Conan Doyle. Como no vi la primera, creo que mi análisis general estará enfocado sólo en esta película como unidad, no como la secuela de la primera parte.

En general mi valoración es de "aceptable". Es una película que está muy lograda en varios e interesantes aspectos, pero que cuenta con muchos otros que le quitan grandes méritos.

Sin hacer muchos spoilers, la película es básicamente una imaginación de cómo habría sido La aventura del problema final. Para todo buen sherlockiano (hay quienes dicen "holmesiano", y a mí me gusta más, pero sinceramente no me hago una idea de cómo coño pronunciarlo y por eso prefiero la primera), el año mil ochoscientos noventa y uno reviste una gran importancia en la historia del célebre detective inglés (me reservo el dar más detalles). Es en este relato en donde aparece por primera (y última) vez el personaje del profesor James Moriartti, único antagonista intelectual que tuvo Sherlock Holmes en toda su vida.

Siendo sinceros, no creo que Conan Doyle haya puesto demasiado énfasis en la creación de James Moriartti. Hacia el noventa y tres (año en que se publica La aventura del problema final), Conan Doyle estaba harto de escribir sobre Sherlock Holmes, harto de Sherlock Holmes y harto de que todo el mundo conociera más al detective que al creador. Decidió, por lo tanto, ponerle un punto y final a las aventuras del investigador londinense, y lo hizo pensando en un final grandioso, digno del talento y la capacidad que tenía Holmes. Inventó un rival digno de él y una historia de organizaciones criminales como para que la cosa pintara con algo de seriedad. El resto del cuento son paseos por media Europa mientras Sherlock suspira y le dice a Watson cosas como "Mi carrera ha hecho crisis, no me molestaría dedicarme sólo a investigaciones químicas a partir de aquí"...

La película comienza precisamente en este año y trata de hacer un esbozo de esos conflictos que Arthur Conan Doyle sólo mencionó. Un punto muy a favor de los guionistas es la creatividad (le han echado mucha, eso sí que se nota). "Los crímenes de Moriartti" pasan a tener nombre y apellido, son crímenes que se pueden contabilizar y estudiar. Y bien... los escritores le echaron aún más imaginación y trataron de ponerle más conflicto al asunto. En otras palabras, retrasaron como dos años el matrimonio entre Watson y Mari Morstan para que todo esto coincidiera con la eclosión del asunto Moriartti. De acuerdo, una licencia medianamente aceptable y que genera un alegre y divertido contrapunto.

En las historias Holmes es un excéntrico medio lunático y eso es lo que vemos en la película. Un hombre con capacidades intelectuales superiores, con un talento admirable y una ética profesional intachable, pero que tiene ciertos aspectos que lo convierten en un personaje muy carismático. Se muestra el lado de las adicciones de Holmes, algo que está entre bien y mal... Bien porque respeta al original, mal porque Holmes no necesitaba estimulantes cuando estaba en medio de un caso, sólo cuando no tenía material para trabajar (algo que Watson resuelve bastante bien al darle códices medievales para decifrar a forma de sustitución de droga). La escenna con el cachorro de Watson...
... (que muere en marzo de mil ochoscientos ochenta y uno, para más inri)...
... (en realidad nunca se aclara si el perro que Holmes y Watson duermen en el final de Estudio en Escarlata es el perrito que Watson menciona hacia el principio de esa misma novela, pero siguiendo la navaja de Ockahm)...
... ejém... ¿estábamos en la película, recordáis? Como decía, la escena con el perro de Watson es fenomenal, bastante cómica.

Los personajes están muy bien tratados y eso es de agradecer. Watson y Holmes son Watson y Holmes, al menos eso es otro punto aceptable. Los dos mantienen una relación muy estrecha. Holmes es una persona cínica que desdeña lo que no esté en su campo de trabajo y muestra ciertas incompetencias para muchas cosas. Deslices, olvidos, falta de empatía... Watson es quien tiene que soportarlo todo con mucha paciencia (en los relatos era más paciente). Pero ambos se quieren como dos buenos y viejos amigos. La ternura que muestra Holmes por Watson en La aventura de los tres Garridebs se ve en varios momentos de la película. La preocupación que tiene Watson por Holmes en El tres cuartos desaparecido está bien plasmada en varias escenas. Un detalle a tener en cuenta (y creo que los guionistas lo hicieron así para evitar chocar menos a la audiencia), Holmes no fumaba hojas de coca, se inyectaba cocaína pura en solución al siete por ciento. La relación está bien llevada y los guionistas explotaron con mayor profundidad detalles como el casamiento de Watson y las escenas humorísticas que podían desprenderse al mezclar dos personalidades como las de Sherlock y Watson. Conan Doyle no era muy dado al humor, si bien Holmes tenía muestras de un sentido bastante macabro de la comedia.

Microft está bien llevado. Las deducciones que hacen Sherlock y Microft en el club nos remiten de forma directa a La aventura del intérprete griego, cosa que está bien... pero tío, haberle echado un poco de imaginación y explicarlas no habría estado nada mal (eso sí, si la explicación era visual, entonces me retracto de lo dicho). Mari Morstan está bien... aunque lo cierto es que era más tolerante con Holmes en los pocos relatos en que aparece. Holmes quería mantener consigo a Watson, hasta ahí es válido, pero no creo que hubiese cometido la exhageración de infiltrarse en la Luna de Miel de Watson y señora. Antes de que apareciera el doctor (¡en la película dicen su segundo nombre! ¡hurra!), Holmes ya trabajaba solo; cuando Watson partió a los Estados Unidos Holmes siguió trabajando solo; cuando Watson contrajo matrimonio, Holmes trabajó solo. Cuando Watson pedía que Holmes lo acompañara a vacacionar, Holmes se quedaba en Backer Street esperando casos y mandaba a Watson a freír espárragos.

Damas, caballeros... demasiadas escenas de acción. Holmes era esgrimista de palo y espada, sabía artes marciales y fue boxeador profesional (por cierto, ¿alguien sabe si en la película sale con la dentadura completa? debería faltarle el canino izquierdo, si no entiendo mal). Pero las escenas de acción no están justificadas en una película que debe ser, ante todo, la apoteosis del método lógico-deductivo que caracterizó siempre a Sherly (me hizo gracia comprobar que Microft lo tratara así, por lo que me lo quedo). La gran mayoría de las deducciones están bien... algunas están cogidas por los pelos, pero eso es algo muy natural. Las historias policiales de la actualidad las emplean muy seguido y una adaptación de Sherlock Holmes no iba a ser la excepción. Con todo, son medianamente creíbles. Detalle a favor es que Holmes use mucho el olfato para deducir cosas, un sentido que está desprestigiado en el panorama actual, y una reminicencia directa a El sabueso de los Baskerville, La aventura de la caja de cartón, entre otras. Pero el resto de las deducciones abusan demasiado de lo visual (sobre todo en los recuerdos de los eventos que usa para elaborar teorías). No me quejo, es el medio por el cual transmiten la historia y es perfectamente válido.

Entre algunas deducciones y algunos personajes la cosa va bastante bien, por lo que pueden obviarse las escenas de acción y dejar las de humor (ver a Holmes y a Watson bailando debe ser imperdible). Moriartti está bien logrado, muy fiel al personaje original. No sé si Holmes se percató de ello, pero el perfil psicológico que trazó de Moriartti tiene muchas similitudes con su propio carácter (ególatra y poco empático son los más notorios). Que yo recuerde, Moriartti no era boxeador, pero bueno, queda solventado con mostrar el libro que se menciona en El problema final (no recuerdo si es en ese o en El valle del terror). Watson tiene mayor participación en alguna que otra deducción, cosa que es de agradecer (daba miedo que Watson en los casos estuviera con los ojos de una lechuza mirando a todas partes sin entender ni j). Y la misoginia de Holmes queda muy acentuada y remarcada, aunque en algunos aspectos puede dar la impresión de que se las trae de galán (y creo que es esa la imagen que se lleva el público en general).

Y eso es básicamente la película. Cosas buenas en medio de muchas escenas de pelea. Repito, las escenas de pelea no pegan ni con cola en dos personajes que se pasaron diecisiete años persiguiendo criminales... sentados en la cómoda sala de Backer Street.

En conclusión, es una buena película que sólo llega al grado de aceptable. Podría ser mejor, mucho mejor. La película te hace sonreír como niño en Navidad, pero sólo si quieres de verdad a Holmes y a Watson y sabes comprender cómo Holmes puede olvidarse de preparar una despedida de soltero para su mejor (y único) amigo. Pero hasta ahí. Y bueno, el marco histórico, también es salvable por ese lado.

Podéis ir a verla, os doy permiso. Pero si vuelvo a encontrar algún fanfic de cualquiera de estas dos películas, voy y mato a alguien. No miento.

Y ahora repetid conmigo la cantinela de siempre...

... "Elemental, mi querido Watson... nos han robado la tienda".

viernes, 6 de enero de 2012

¿Hein? ¿2012?



Supongo que iba siendo hora de retomar este proyecto, que ha quedado un poco aparcado estos últimos meses. Sí, amigos míos, la primavera es un periodo que el resto del mundo ama pero que a mí me deprime sobre manera y me impide trabajar bien. Para qué negarlo, si todos lo sabemos.

El dos mil once ha quedado atrás, y ahora se queda delante el dos mil doce, un nuevo año lleno de... pues esto que... de días, y de semanas, también. Sin mencionar los meses. Claro.

Se abre un nuevo año lleno de días, semanas y meses, de nuevas aventuras por vivir, de grandes territorios por conquistar, de etapas para cerrar y para iniciar... Queda rogar que el nuevo año sea un poco mejor para todos nosotros.

Creo que es justo que nos vayamos poniendo al día de las novedades, así que, permitid que os haga un breve resumen de los últimos acontecimientos.

Pues septiembre, octubre y noviembre me la pasé de cabeza estudiando y a veces haciendo poco más que divagar. En octubre y en diciembre rendí los parciales de ingreso a la Universidad (¡hurra! ¡promocioné ambos exámenes!). A mediados de diciembre rendí siete de las ocho materias que había planificado (también un lindo récord). Participé activamente en el acto de graduación (tengo un papel rectangular que dice que soy, ejém, "Bachiller en Ciencias Naturales con orientación a la Salud y el Ambiente"). Manda cojones, con que para esto uno viene aquí...

... y el veintidós terminó la masacre de todos los años. El veintitrés comenzaron oficialmente mis vacaciones y bueno... Desde entonces he leído, haciendo un descubrimiento muy grato de Stephen King, de cuentos de Chestertong, de Lovecraft y de Ellery Queen. He estado escribiendo y descansando. Como verán, nada demasiado interesante. He intentado no desbarrancarme por las laderas de la locura, pero joder, hace rato que he caído por allí, así que no importa mucho ahora.

Y bueno, esa ha sido mi vida. Los complejos angustiantes que tenía hacia mediados de año (eso de "Oh Dios mío morituru sum"), por fortuna, no se vieron cumplidos. Al final reduje la carga de cosas para el último semestre y pude respirar más tranquilo. Los conflictos emocionales internos (esos de "¿Habrá alguien más jilipollas que yo?"), al menos de momento, y según creo yo, están más o menos resueltos.

Quizá me esté dejando algo en el tintero (muchas cosas, la verdad). Pero ahora mismo no recuerdo... Estoy componiendo un resumen del dos mil once, pero lo he dejado a medias (¡hurra!). Y básicamente ese ha sido todo el panorama.

El futuro de dos mil once aún es incierto, pero ¿a que es mejor así? Las cosas, mientras menos las planeas, salen mejor y son más divertidas. Y bien, eso mismo. Que encontraré algo para ir publicando y amenizar nuestras veladas por aquí, sólo para mantener vivo el salón del estudio. Tengo muchas ideas, como iniciar un minicursillo de física elemental, y luego... el mundo.

Damas, caballeros, amigos del salón del estudio:
Feliz Año Nuevo.

¡Elen síla lumenn omentielvo!

domingo, 4 de diciembre de 2011

Preparando la navidad.



Ya estamos en Diciembre un mes que viene marcado por la Navidad. Y la verdad es que me apetecía hacer algo navideño por aquí.
La Navidad es una de las épocas más curiosas del año. Son unas fiestas que los niños esperan con impaciencia e ilusión. Pero que para los adultos, sobretodo últimamente, suelen ser sinónimo de gastos desmesurados, comilonas multitudinarias con familiares que no ves desde la navidad anterior y a quien no tienes excesivas ganas de ver, celebraciones que generalmente suelen terminar como el rosario de la aurora. O también en muchísimos casos, sinónimos de pérdidas o tristeza.
Debo reconocer que mi espíritu navideño ha ido disminuyendo a pasos agigantados desde hace unos años. Cosas de trabajar en el sector servicios. De ver adornos navideños desde el mes de octubre y llevar más de un mes escuchando villancicos y canciones navideñas durante 8 horas diarias...
Pero este año quiero que la Navidad sea especial. No se muy bien porqué. Quizás por que tengo tres "duendecillos" maravillosos que se lo merecen. O porque en Septiembre el corazón de mi padre nos dio un susto tremendo y ahora está genial. Un poco por todo eso.
Y quería empezar esta sección con una canción navideña que significara algo importante para mi. Pero al final resulta que la canción que he elegido no es esencialmente navideña. Se trata de "Oh happy day". Una canción gospel que me trasmite una alegría especial. Porque aunque no lo creamos la Navidad es un tiempo de alegría y celebración. Alegría por reencontrarnos un año más con nuestros seres queridos. Lo demás es sólo parafernalia, no es auténtico espíritu navideño.

Que tengáis un domingo muy feliz!!!