martes, 15 de enero de 2013

TEORÍA DE LA PUBLICIDAD - Lección nº 001 - No me seáis gilipollas



Tras un largo periodo de ausencia en el que os he tenido muy desatendidos, fieles y constantes lectores de "El salón del estudio" (próximamente en cines), vuelvo dispuesto a encarar un tema de reflexión que se convertirá, como es sana costumbre en esta bitácora, en una lección magistral. Exactamente, eso que nunca hemos hecho. Porque jamás me he pretendido poner en el papel de un maestro que resuelve dudas y conoce arcanos secretos. En absoluto. Pero hoy, por veintiúnica vez en la historia del universo, me proclamo "Abad Sapiente de la Sabiduría Sapiencial". Así como lo habéis leído. Manda cojones. Y la lección comienzaaa... ... ¡ya! He estado alejado del correo electrónico un par de meses, pero el correo electrónico ha seguido funcionando, y esta tarde me he puesto a separar la paja del trigo, como quien dice. Entre las actualizaciones de las redes sociales y los esporádicos mensajes de algunos contactos he percibido una tónica. Una nota dominante. Ah, no, que la tónica no es la dominante... eeen fin. Un patrón que se repite (se ajusta más a la descripción). Eventualmente, cada cierto periodo de tiempo (de variación indefinida), aparecen comentaristas anónimos. Sí, como lo oís, anónimos (si estáis oyendo una voz que dice "anónimos" sin que vosotros leáis en voz alta, ejém, os sugeriría un centro psiquiátrico apropiado, pero no soy quién, claro está). E invariablemente, los autores de estos comentarios (que no le envidian nada a sus creadores, porque son igualmente anónimos :P) siempre escriben con un motivo fijo: venderte algo. Y siempre escriben en un lugar fijo: entradas antiguas que difícilmente sean vistas. Y siempre ocurre en blogs que, al igual que este, tienen una frecuencia de publicación lo que podríamos llamar "laxa" (y véase el mayor eufemismo del mes de enero de dos mil trece... ... ¡coño es dos mil trece y no os felicité el Año Nuevo ni la Navidad!... ... ejém... estaba hablando yo, si no te molesta... ... ... el mayor eufemismo de enero del dos mil trece para decir "bitácoras abandonadas"). Es decir, y recapitulando. Tenemos comentarios dejados por usuarios anónimos. En los comentarios se ofrecen productos, servicios, fantasías por correo y quizás alguna crema hidratante. Creo que esto tenía nombre... ¿spam, no? Estos comentarios generalmente aparecen en un idioma distinto al idioma del blog en el que son dejados. Son colgados (los comentarios) en entradas antiguas; y lo que es peor, en entradas antiguas de blogs con baja frecuencia de publicación. Más allá de que el spam sea un perno y toda la cosa, ¿vosotros también apercibís el fallo fundamental de este mecanismo, verdad? El spam quiere vender algo, hacer que las personas se enteren de la existencia de un producto o un servicio y de una forma para adquirir alguno de los dos (o los dos, o tres incluso, quién lo sabe). Y como ya hemos ido más allá de la cuestión "Spam o no spam"...
    • Si publicas en una entrada antigua la única garantía de que alguien vea lo que has publicado es que ese alguien esté suscrito a los comentarios de esa entrada. Considerando que muchos usuarios de Blogger anulan la suscripción a esos comentarios cuando la entrada ya perdió vigencia o fueron contestados debidamente (si es que se suscribieron a los comentarios), la pregunta evidente ahora es "¿Tú de qué vas?".
        Que si encima de publicar en una entrada antigua, la entrada está en un blog poco frecuentado, tus posibilidades de que alguien vea lo que quieres vender disminuyen sensiblemente. Vamos, hombre, no creerás que el mundo entero entrará al blog más desierto del mundo para ver si alguien está ofreciendo una dotación de Viagra con un descuento del siete por ciento, ¿o sí?
          Que si publicas en un idioma ajeno al del blog... Pues mira, mucha gente sabe varios idiomas, no te lo discuto. Es evidente que el idioma de una bitácora no restringe el público de la misma, pero sí marca una tendencia. Si un ruso sabe español y se cruza con este blog y le interesa practicar el idioma o le parece interesante el contenido del blog (“Perdón: ¿qué?”) es posible que se siente a leer. Pero dudo que si ese ruso se topa por casualidad con este blog se ponga a aprender español para leerlo, y mucho menos para llegar hasta la entrada de hace tres años y ver si alguien está vendiendo pasadores para el cabello a mitad de precio de lo que se vende en la feria de artesanía de su ciudad. Si haces una publicidad lo que quieres es llegar al mayor número de personas posibles, y si quieres publicitarte en un blog de habla hispana, lo más probable es que tu público esté formado, mayoritariamente, aunque no exclusivamente, por personas de habla hispana. No me molesta el spam, en absoluto. Es muy divertido. De verdad. Pero pensé que estos consejos podrían veniros bien. Así que, queridos anónimos publicistas, no me seáis gilipollas y dedicaros a tejer al macramé, que seguro que os queda más bonito. E incluso molesta menos al resto del mundo. Vaya, como que le haríais un bien a la Humanidad y eso. ¿No os gusta la idea? ¡Seríais héroes! ¡Héroes!
  • martes, 4 de septiembre de 2012

    El gaspacho no me gusta... Puf, que bueno, que sí, que me gusta, que es la leche y que mola un montón



    La entrada no va de sopa de tomates. Iba a poner un título más dramático, pero qué coño, suficiente drama han hecho con un hecho de nada.

    No soy muy aficionado al tomate (en algún lugar debo haberlo dicho), y luego no me apasiona el gaspacho. Mi pregunta es muy sencilla: ¿Está mal decirlo? No, de verdad, ¿está mal? Pues parece que últimamente está mal decir las cosas como las ves. Podría reseñar los últimos acontecimientos de mi vida (en relación con "la verdad"), pero violaría algo así como el secreto de sumario y haría quedar mal a personas que quiero y aprecio verdaderamente (a pesar de todo). Así que deberemos conformarnos con mi poca afición al gaspacho y con antiguas anécdotas de mi escuelita primaria.

    ¿Listos? Allá vamos.

    Esta mañana, mientras oías de casualidad las noticias por el radiotransmisor ("Hijo, no puedo creer qué invento tan misterioso ese aparato, parece que hay gente dentro"), escuché una noticia un poco del mundo absurdo que estoy acostumbrado a frecuentar. Resumiré la situación tal como la he visto en algunos sitios. Por lo visto, un estudiante de la provincia de Córdoba, de la ciudad de Villa General Belgrano, de algo así de dieciseis años, fue a una muestra fotográfica con temmática de María Eva Duarte de Perón, con motivo de su sextagésimo aniversario de fallecimiento, en una visita organizada por los docentes de su establecimiento educativo. (¿A que la oración anterior me ha quedado de miedo, no?). Pues bueno. Cuando el joven salía de la muestra (a la que no había ido con mucho entusiasmo, todo sea dicho), ve que hay un libro de anotaciones y decide exponer su opinión; con mucha alegría dice que la muestra le dio asco y firma como anónimo. Vuelven al establecimiento educativo (que estaba a medio kilómetro del lugar donde se exponía la muestra) y allí dice que él ha firmado la entrada y los profesores lo amenazan con diez sanciones. Alegan que ha sido una falta de respeto y que el colegio ha debido tachar la entrada y presentar excusas ante la asociación del bicentenario (o algo por el estilo), y que al chaval le caerán las diez sanciones de lleno (y según el padre, las diez sanciones fueron escritas en el cuaderno, a pesar de que la directora afirmara que estaban en suspenso).

    No voy a entrar en detalles. Si queréis ver más información, deberíais leer este artículo, que aparece bastante completo (y es fácil encontrar entradas si buscáis "REcibe diez amonestaciones por decir que le daba asco una muestra de Eva Perón" en el Google). Pero como dije, no quiero ahondar más sobre los detalles (al menos no de momento, si bien luego los detalles terminan siendo la solución de todo enigma).

    Mi postulado es muy sencillo. Me permitiré exponerlo en una sílaba.

    ¿¿Eihn??

    ¿Estamos todos tontos o qué? Luego decís que yo estoy algo chalado, pero ¿os estáis oyendo discutir todo esto? ¿Soy el único que no le ve sentido? Cierto. Cada vez que me encuentro con un grifo de esos que están temporizados por un botoncito que regula la salida del agua me pongo a reír como un histérico. Pero eso no viene a cuento. ¿Es en serio? ¿En serio no hay nada mejor que hacer?

    Podría decir que vivimos en democracia, y que todos somos libres para decir lo que nos venga en gana. Podría decir que el tachado de la opinión fue censura, no importa la explicación posterior del colegio. Podría decir que las amonestaciones fueron puestas por el comentario per se y no por haber firmado como anónimo. Podría decir que la base de la democracia es la discrepancia y la contradicción (de ahí que no considere a la democracia un sistema digno de crédito, pero no viene al caso). Podría decir que tolerancia es aceptación paciente (y en ocasiones amarga) de cosas a las que no adherimos, y no adherencia a aquellas cosas que de entrada no nos gustan. Pensar que la tolerancia es esto último nos coloca en la posición de uniformidad. Esto es grave. Muy grave. Empezamos por una escuela que da diez amonestaciones a un chaval al que le gusta la Historia (mal vamos) porque el chaval en cuestión dice "Me pareció un asco la muestra". No me jodas. "Asco" es la palabra más suave que he oído en relación a esto.

    Sinceramente. Yo creía que era un hombre libre de decir "Esa sinfonía fue una mierda", o "Los cuadros eran horribles", o "Esta novela es basura condensada", o "Perón era un antiintelectual de pacotilla". Y yo creía que podía decirlo así sin problemas. De hecho, yo creía que podía decirlo sin que me cayesen encima las autoridades del orden y la pulcritud (se me vienen a la mente los auditores de Mundodisc).

    Podría preguntarme qué coño nos está pasando. Estoy un noventa por ciento seguro de que si (y excusadme, pero es cierto) el chaval hubiese escrito "La Iglesia me da asco", nadie habría levantado la perdiz. Creo que hasta le hubiesen hecho un monumento. ¿Estamos tontos? ¿Acaso vivimos en el mundo en que consideramos bueno al ganador y malo al perdedor? Quiero decir... Pues bueno, Evan Duarte representa una cruzada muy fuerte por la defensa de los pobres, de los derechos obreros, de los derechos de la mujer, y es casi un símbolo omnipresente del partido político al que pertenece la señora presidente. Es un personaje a quien Fernández viuda de Kirchner admira en cierta medida. ¿No podemos meternos con Eva Duarte porque es la buena de la película? La conclusión es la misma. USA es la leche, los rusos son unos comunistas de porquería que quieren dominar el mundo. Eva Duarte es la heroína y los militares unos maricas que merecen justicia y abucheos y nadie se calienta cuando sale gente pidiendo su muerte.

    Pues no. El mundo no debe funcionar así. En este mundo yo soy libre de decir lo que quiera y de quien quiera. ¿Quiero tirarle huevos a la Bandera? Meta. ¿Quiero destrozar la figura de San Martín? Meta. ¿Quiero hacer un santuario para Galtieri y para Hitler? Meta. ¿Quiero hacer una ópera en la que Eva Perón es la buena buenísima de todos los tiempos? Meta. ¿Quiero hacer una obra de teatro en la que Eva Perón conspira de forma maquiabélica para generar burros e ignorantes? Meta. De lo contrario el criterio es "Piensa lo que quieras, pero siempre y cuando nosotros lo pensemos". Mientras no te dediques a llevar actos violentos contra otra persona, puedes decir lo que te venga en gana (y luego a no quejarse). Vale, vale que existe el respeto (al menos una cuota mínima). Pero la barrera del respeto es tan tenue como las motas de polvo de una habitación.

    Pero no. No diré nada de esto. Me limitaré a señalar que me parece desproporcionado llamar al ministro de educación para que suelte algunas perlas magistrales y para oír al desfiel de pasmarotes que eran de esperarse. El primero de ellos, el chaval que escribió eso. Las cosas como son. Eva Duarte me parece un personaje siniestro, pero eso no tiene importancia aquí. Lo que de verdad importa es esto. En este país existe una ilusión (en el sentido negativo de la palabra). Es como el niño de diez años que dice "Los Reyes Magos existen", pero que sabe que algo anda mal en todo ese asunto. Aquí todos somos libres, todos tenemos derecho a opinar y expresarnos, aquí todos nos toleramos. Pero hasta cierto punto. Cuando las ideas comienzan a ser demasiado excéntricas, cuando la rebeldía se va de los causes habituales, cuando nos ponemos pesaditos... pues ya basta de tanta libertad. Parafraseando a Albertti sobre Sarmiento... Las ideas no se matan, siempre y cuando sean las suyas.

    Espero que el chaval haya aprendido la lección. Que si quieres pensar, debes hacerlo solo, y si te quieres expresar, debes ser mucho más sutil. Y que la Historia, como todos sabemos, no conduce a nada bueno. Y vamos... menudo follón. Que detrás de toda la cháchara pedagógica no subyace otra idea distinta de "Aquí las cosas se nos están torciendo y debemos dar un volantaso".

    Vosotros sólo debéis esperar. Dentro de nada seremos Cuba, y dentro de menos aún, Venezuela. En menos de lo que canta un gallo seremos un estado militar al estilo de USA.

    Vaya, y yo que creía que ya no iba a tener temas para criticar...

    viernes, 17 de agosto de 2012

    Una Historia de Amor


    Una historia de amor
    Cuando se conocieron no pudieron pensar en un futuro juntos. Los dos eran demasiado diferentes el uno del otro. Ella había pasado por experiencias muy difíciles desde que comenzó a andar por el mundo. Tenía sus buenos golpes y sus buenos y viejos secretos. Era una mujer que tenía mucho kilometraje y a la que le gustaban las emociones fuertes. Él tenía un perfil bajo y sentimental que lo había hecho blanco y presa de conflictos que no lo habían dejado bien parado. Quizás él era capaz de ayudar al resto del mundo, menos de ayudarse a sí mismo a superar su timidez natural. Una timidez que conseguía encubrir con una personalidad jocosa y encendida. Siempre estaba dispuesto a sonreír. Y cuando cruzaron caminos… Fue él quien pensó en dar todo de sí a causa de aquello que había brotado entre ambos. Ella no estaba segura de sus sentimientos. El mundo la había forjado para ser fría y un poco despiadada, y no había tenido una verdadera experiencia romántica. Pero él sabía que lo suyo podía ser más hermoso que una ilusión. Podía convertirse en realidad. A pesar de que sus vidas eran dispares y de que podría haber conflictos, él estaba convencido de que aquella era la mujer que quería para compartir el resto de su vida. Ella dudaba y él se afirmaba más en su convencimiento. Y entre ellos brotó el amor. Juntos se complementaron. Eran el contrapunto perfecto. Eran la pareja ideal. Él comenzó a ganar seguridad en sí mismo y a depender menos de los demás. Ella consiguió abandonar sus viejas costumbres y modos de pensar y se atrevió a soñar en un nuevo universo. Un universo en el que la sangre y la muerte y la violencia se veían opacadas por el amor. Pero nuevos obstáculos se interponen en la pista de estos enamorados. Los obstáculos que podría encontrar cualquier pareja común y corriente. Pero ellos, además de ser una pareja, no son nada comunes ni corrientes. Así que tendrán nuevos retos para sortear en la carrera del amor.
    ¿Buena historia, no? ¿Muy melodramática, no? ¿Muy mía, muy de Nicolás, no? Pues no. Desde ya. No encontré el amor ni nada de eso. Por si os lo estabáis preguntando. Mi respuesta es un rotundo “NO”. Entonces, me diréis (y creo que la pregunta es justa), a santo de qué viene todo lo anterior, que parece una descripción malísima de una novela rosa. Amigos y amigas… ¿qué iba a ser? ¿Olvidáis que soy un friki? Todo lo anterior es mi concepción de cómo sería un romance entre Herbie, ese simpático (y a veces irritante) escarabajo blanco y Christine, ese divertido Plymouth Fury del 58 que cada tanto gusta de darse un paseíto y cargarse a la mayor cantidad de transeúntes que encuentra. ¿A que hacen una pareja perfecta? ¿Os imagináis la secuela? Una historia de amor II Los Frutos del Amor (A mí no me miréis raro, considerad que hemos debido soportar Freddy contra Jason y Alien vs. Predator, yo no soy responsable directo de la manía de hacer esas chorradas. Así que los tomates, a los del cine).

    domingo, 12 de agosto de 2012

    Aunque sea para escribir algo...





    Por Júpiter... la que tenía sin pasar por aquí...



    De acuerdo. A ver cómo nos ponemos al día.



    Han sido unos meses de mierda. Lo diré con toda franqueza, así nos ponemos cómodos. Tranquilos, no ha ocurrido nada verdaderamente grave, pero es que no he tenido ánimos de casi nada.



    Desde lo de la caída en el encerado (ola de vítores y aplausos), he estado algo decaído. Me ha superado el desánimo. Lo peor es que no sabría concretar una razón. Sólo ha sucedido y punto.



    En principio me he sentido más que inútil. La última entrada que escribí, que en teoría debía ser graciosa, no me dio gracia ni siquiera a mí (de hecho, me da miedo). Y claro... También me he sentido incompetente, un desastre (un mal desastre, quiero decir), y un gilipollas (más de lo habitual).



    Luego se me ha dado por ver el mundo de esa forma filosófica que conviene no tocar nunca jamás. He terminado concluyendo que vivimos un engaño y una ilusión que nos creamos para evitar ver la realidad. Disfrazamos la realidad con un falso idealismo, podría decirse. Todo es una farsa. O al menos yo lo siento así.



    Luego, mi típica depresión de tres de agosto se ha extendido considerablemente (tanto hacia delante como hacia detrás). No me hace bien tener que decir todo lo que he sentido con respecto a este particular. Lo dejaré estar. La mayoría (si es que aún queda alguien por ahí) sabrá leer entre líneas.



    Y finalmente (lo que nunca podría haber esperado), me he sentido solo. Vamos... el colmo. Seis años disfruté de la soledad. Viví en la soledad. Aprendí a querer la soledad y a ser feliz estando solo. Y voy ahora y comienzo a sentirme mal por estar solo y sentirme poco estimado. De verdad. Jamás pensé que podría someterme a todas estas chorradas.



    Es decir. Las emociones y los sentimientos ganaron lugar a la razón. El razonador se vio superado por aquello que es irracional. Me siento idiota.



    No he concretado nada de lo que tenía previsto hacer estos meses (rendir exámenes, para ser claros). Leía y olvidaba. Resolvía ejercicios y lo hacía mal (o bien tardaba horas). Y de fondo tenía la filosofía de "Todo el universo es una ilusión, todo es un montaje cruel", o bien el "Eres un inútil", o bien el...



    Así que, damas y caballeros, han sido meses de mierda. Por cuestiones estúpidas. Y mi mente me dice que son de lo más ridículas. Pero me han golpeado fuerte.



    Para colmo, estoy enfermo. Hurra.



    La cuestión es que, a día de hoy, sigo igual de idiota. Vamos, que ni siquiera me ha salido hacerme reír.



    Creo que, más pronto o más tarde, se me terminará pasando. Así lo espero. Así lo quiero creer. Pero por el momento estoy hecho una piltrafa.



    Quizá, no tengo idea, ponerlo por escrito sirva de algo, o quizá no.



    Y bueno. Ese es el resumen. No hay mucho más que contar. Tampoco quiero dar más la lata. Podéis dejar de celebrar, sigo vivo.



    Intentaré escribir cosas que no apelen ni al humor (porque me sale mal) ni a la reflexión (porque termino viendo todo negro) (y no, eso último no fue ironía, aunque podría haberlo sido), y os pondré problemas de física y de matemática.



    ¿Lo véis? Siempre queda la solución de convertirse en un tirano despótico y bdescargar la frustración en decretos y edictos reales.


    domingo, 3 de junio de 2012

    Tengo curiosidad


    Entrada corta, lo prometo. Porque sigo vendado y porque me caigo de sueño.

    Hace algún tiempo (síp, este blog es muy regular), estando un rato con mi hermanita, veo que está jugando un juego on line ridículo como el sólo. Creo que está basado en alguna saga de terror, pero ni me preguntéis, porque no me interesó en absoluto y no lo busqué.

    Le pregunto de qué va el juego y la respuesta me deja un poco atontao. A ver...

    ... el chiste está en desbloquear una puerta que está trabada con tablones de madera clavados a lo horizontal, dar click en algunos objetos de la habitación (y no, no es en secuencia como el Simond), y todo ello para ver figuras escalofriantes y fantasmas sangrientos... lo típico, vamos.

    Quiero hacer una denuncia pública. No porque los juegos sean excesivamente macabros. No porque sean una pérdida de tiempo. No porque les inculque violencia. No señor, por nada de eso.

    ¿Soy el único que no le ve sentido a abrir una puerta sellada así porque sí? Haré más concreta la pregunta: ¿Soy el único que piensa que si la puerta está cerrada lo está  por alguna razón importante? No, en serio, lo pregunto de verdad.

    ¿Lo véis? ¿Lo véis? Luego todo el mundo se queja del poco sentido común de la juventud...

    ... caso cerrado, Watson. Venga, que en media hora es la reunión con Poirot y Padre Brown.

    P.S. He notado que la verificación auditiva de Blogger se ha ido de olla. En cuanto tenga un tiempo eliminaré el cabcha de por aquí, ya he dicho. Y bueno... si no comento demasiado por otros blogs, es precisamente por la verificación auditiva. Ah, las bondades de Blogger...



    miércoles, 23 de mayo de 2012

    El Salón del Estudio - Tercer aniversario


    Os seré muy sincero...

    ... el jueves pasado me di un golpazo contra el martillo más grande de todo el mundo...
    ... ehm... esteeee... ¿El mundo?
    ¡Correcto!
    ... mientras trabajaba en un pizarrón (que me gusta trabajar en el encerado, veo mejor las ideas). Gracias a Dios estoy bien, aunque tengo el meñique adolorido y el pie molestó mucho durante el fin de semana. Por fortuna, no estoy quebrado, sólo tengo entablillado el dedo meñique porque está muy inflamado y duele cuando lo doblo. Comprenderéis que escribir unas pocas líneas me presupone cierto (mucho) esfuerzo; aunqque no quería que este díaa pasara sin reseñarlo por aquí, como es tradición.

    Así que, si me lo permitís, comienzo una pequeña pero cargada digresión de las mías, de las de antes.

    No creo que se necesite ser un genio para ver a primera vista que el blog está un poco (entiéndase el sutil eufemismo) detenido los últimos tiempos (desde principios de año hasta esta parte). Por diversas circunstancias (exámenes, en su mayoría, pereza en otros casos) no estoy dando la atención debida al blog. A veces pasamos por periodos de sequía intelectual, de apatía y de anti-creatividad... quizás haya habido un poco de eso últimamente, aunque no por falta de ganas. Las ideas llegann cuando tienen que llegar, sólo eso; hablar sin tener nada que decir es algo propio de necios. Aún tengo ideas pendientes, tengo cosas que cerrar por aquí y muchas otras que aún deben comenzarse. No estoy publicando todo lo que escribo (quizás porque me note poco fino al escribir, poco satisfecho con las pocas producciones), y el tiempo para sentarme a reescribir o a pulir (incluso a hacer un primer boceto) no es algo que abunde. El salón requiere tiempo y esfuerzo. Sólo eso.

    Y no... no voy a cerrar este blog por falta de tiempo o de esfuerzo. En absoluto. Algo dentro de mí me dice que aún no es el momento de finiquitar el blog. Hay cosas que aún no hice y que me gustaría intentar por aquí, hay cosas de las que no hemos hablado y que deben ser habladas. El proyecto seguirá abierto por tiempo indefinido, hasta que todos digamos "basta". El tiempo del salón del estudio aún no ha llegado.

    Pero este post no está destinado a presentar excusas sobre mi ausencia prolongada ni la disminución de entradas. No es la intención principal, al menos. La intención es recordar que tal día como hoy, hace tres años, publicábamos la primer entrada del salón del estudio. Una breve reseña sobre El principito, de Antoine de Saint Exuperi, poca cosa (aunque no necesariamente tan poco). Creo que iniciamos un proyecto de ennsueño hace tres años. Un proyecto ambicioso y casi sin fronteras. La experiencia nos ha demostrado que algunos de esos sueños son más o menos realizables a mediano o largo plazo, pero aún así hemos hecho lo que hemos podido.

    Nació como un blog pensado por frikis para otros frikis, sin caer en el extremo de ser absolutamente ñoño ni absolutamente encriptado. La intención siempre ha sido abrir puertas, fomentar la curiosidad, proponernos preguntas y descubrir que no es difícil responder... es difícil preguntar. Sólo pretendíamos poner en marcha los motores para prepararnos a pensar. Es como tirar una pieza de dominó y esperar a que las demás vayan cayendo solas. Dar cuerda a un reloj y ver hasta dónde llegamos.

    No es justo arrojarnos el haberlo conseguido. Al contrario, sería orgulloso pretender que hemos sido capaces de integrar en este blog todos los elementos y herramientas para iniciarse (casi suena esotérico) en el sublime arte de vagar por los rincones de la mente (o divagar). En modo alguno. Sólo hemos hecho mención de algunos pocos hechos curiosos, de anécdotas graciosas, de referencia a buena literatura, compartido un poco de música... pero no hemos pretendido creer que elaborábamos el pensamiento.

    Quiero creer que hemos sido libres y hemos dejado en libertad. Que tan sólo hemos sido bucadores y lo seguimos siendo. Ninguno de los que hemos escrito en este blog domina lo que yo denomino "el arte de vagar por los corredores de la mente". No creo que nadie lo haya hecho jamás. Ese arte es un proceso, algo que no termina ni concluye. Como todo proceso, se gesta tomando su tiempo de maduración, se cultiva, se va ganando práctica. Pero nunca llega a una culminación. Nunca nadie llegó a esa culminación. Podemos adentrarnos más en esta aventura, podemos profundizar los niveles de la divagación... pero nunca llegamos a nuestro horizzonte.

    Esa es la aventura. Aquí hemos estado compartiendo buenos momentos, tiempos de ocio y diversidad qque de verdad he disfrutado. Yo he enseñado (de mostrar) cómo razono y pienso (más o menos), cómo me entretengo en pasarme horas ante un libro o cómo intento inútilmente escribir bien o hacer matemáticas. Esa es mi experiencia de vida, mi intimidad con el pensamiento. Todos los que estuvimos aquí mostramos, enseñamos lo que teníamos (no penséis mal...), lo que sabíamos hacer, cómo lo hacíamos y hasta dónde llegábamos. Creo que no era una exhibición prepotente de "Mirad lo que hacemos". Era sólo una forma de decir "Aquí nos la pasamos genial". Con lo que sabemos, con lo que podemos (poco o mucho), con nuestros juegos de mente y libros gigantes. Siempre fue una invitación a explorar un mundo que ofrecía mil posibilidades al viajero deseoso de conocer nuevas tierras. Y siempre recalcamos que el único requisito era estar predispuestos a divertirse.

    Creo que, en cierta forma, conseguimos un poco de eso. Mostramos algunas de las cosas que hacíamos, cómo nos entreteníamos y cómo era nuestra divagación (sigo maravillándome de que alguien nos haya leído y no haya perdido la cabeza) (aunque no estoy muy seguro).

    Lo importante fue (y es) que la hemos pasado bien. Hemos compartido parte de lo que éramos, y hemos crecido juntos, de muchas formas distintas. No somos los mismos y al mismo tiempo somos los de siempre, que diría Adam Evans.

    Y la aventura continúa. Si una aventura se queda a medias deja de ser aventura, así que conviene seguir adelante. Una meseta no siempre implica que se ha llegado a un precipicio. Así que hala...

    ... ¡Feliz Cumpleaños, Salón del Estudio!

    Y no... a pesar del nombre, no es un blog ñoño



    domingo, 13 de mayo de 2012

    Claro de Luna







    Claro de Luna

    Con este libro entre mis manos
    veo crepitar las tristes ascuas del hogar
    se están consumiendo
    dejándome en penumbras
    Y mis pensamientos vuelan hacia el vacío
    A la habitación sumida en tinieblas
    A los cortinajes oscuros
    A los pasillos infinitos
    Por la ventana se ve la noche
    fría y quieta
    y la luz de la luna
    el cristal atraviesa
    Baña este cuarto que se sumerge en las sombras
    Lo ilumina con el claro de luna
    Disco plateado que asoma en los cielos
    que contemplas impasible la noche serena y triste
    que ves en las almas de los pobres mortales
    que riges el nocturno firmamento
    mudo observador que sin inmutarse contempla
    la cruel tragedia de la muerte inexpugnable
    Y vuelvo una y otra vez a esos recuerdos
    que han venido de ninguna parte
    aquí mirando el fuego que muere
    sabiendo que la muerte no es sino la otra orilla
    Ahí está, cruzando el puente
    Y en aquella habitación
    que soy obligado a contemplar por los pensamientos indómitos
    la muerte toma forma de plata
    descargada sobre el suave antebrazo de marfil
    ¿Cuánta furia he de seguir presenciando?
    ¿Cómo he de romper el hechizo que me ata a esta lúgubre visión?
    La muerte se lleva la vida
    El dolor rojo fluye por la habitación
    La luz lunar saca destellos a la daga
    a la sangre que mana de la herida abierta
    ¿Por qué, tragedia ineludible?
    ¿Por qué, sombras inexorables?
    Y la vida se extingue con lentitud
    llevándose a cada segundo un suspiro más
    que caen como gotas de vida en el charco eterno de la infinitud
    La creación se estatiza en aquellos momentos
    Las gotas de vida abandonan y caen
    caen en el estanque formando círculos que se disipan y se olvidan
    se van, se van
    estoy angustiado
    asfixiado por estas siniestras imágenes
    mi corazón tiembla con estos recuerdos
    venidos de ninguna parte
    Y siento que termina
    que concluye
    que finaliza
    La vida se pierde
    lentamente, lentamente
    Los últimos latidos resuenan en mis oídos
    como bajos inmortales cuyos ecos perdurarán por siempre en las paredes del vacío
    Tristeza de muerte siento
    Contemplo el final
    La extensión imposible de la vida marchita
    Y lo veo acabar
    implacable
    inamovible
    definitivo
    el gélido silencio
    de la muerte helada
    Y contemplo por primera vez
    el inmenso abismo que hay detrás de esa máscara
    Y siento temor
    porque más allá oigo los lamentos
    Y me llevo conmigo
    de vuelta a este fuego que muere
    esos llantos tristes
    vestigios de mi viaje
    que me acompañarán por siempre
    Como si fuese el recordatorio
    el reloj de la vida zumbando en mis oídos
    marchando hacia el último instante
    a ese abismo y a esas voces
    que jamás caerán en mi olvido
    que no podré borrar
    que perdurarán siempre
    porque ahí están
    agitándose como los mares de un acantilado
    aguardando, quizás, mi regreso
    esperándome, tal vez
    queriendo verme con ansiedad
    queriendo tenerme
    para siempre con ellos
    con las voces del abismo
    con las voces de la oscuridad...


    Poco resta por decir. Hacía bastante tiempo que no escribía poesía (desde noviembre, más o menos), hasta que ayer por la mañana nació espontáneamente. Llevaba algún tiempo pensando en algo específico para Claro de Luna de Beethoven, había imágenes que aparecían como en fotografías... pero ninguna historia. Así que decidí aprovechar la potencia expresiva de las imágenes para la poesía vulgar y tosca que me suele gustar escribir. Ese es el resultado. Si os resulta tétrico, un poco inquietante, si llegáis a pensar que es angustiante... pues vaya que se cumplen los objetivos de transmisión.

    Como ya sabéis, la poesía es de libre interpretación (y composición). Empecé queriendo hacer algo en particular y terminó saliendo cualquier cosa. Al corregirla y retocarla se me ocurrió una posible interpretación; si a alguien se le ocurre cuál puede ser y la dice, confirmo la deducción.

    Hay un muy pequeño guiño literario hacia el final de la poesía. ¿Os suena de algún sitio?

    Para aclararnos... no me gusta Beethoven. No mucho, al menos. El Claro de luna es una de las que puedo soportar de él. A veces se vuelve un poco pesado, aunque reconozco talento en su composición.

    Esto entraría dentro de la categoría "escritura aficionada". Por lo tanto, y como ya sabéis, sugerencias, críticas, insultos y demás serán bien recibidos, como siempre.

    Sin otro particular,
    Au revoir.

    ¡Elen síla lumen omentielmpo!