domingo, 25 de octubre de 2009

Microcuentos

Así es, amigos del salón. “Microcuento” una técnica que, como los haikus, en los últimos tiempos, se ha expandido mucho y es bastante novedosa, relativamente hablando.
Los microcuentos, a pesar de ser una palabra que deriva de “cuento”, no tiene muchas similitudes con el cuento que conocemos nosotros.
La estructura básica de un cuento clásico es: principio, nudo y desenlace. Este orden puede variar, y de allí surgen los distintos tipos de estructuras de cuento, y ahí nos metemos en otros temas. Pero lo cierto es que, alterados o no, esos son siempre los momentos del cuento. Por el contrario, el microcuento es algo muy distinto. No presenta ni un principio, ni un conflicto, ni un desenlace. Presenta características propias y que lo definen como tal.
Entre ellas podemos citar:
1. Es de longitud muy breve. Los más cortos son de siete y seis palabras.
2. Presentan al lector situaciones extrañas, abstractas y absurdas que a simple vista parecen efímeras, pero son de una gran profundidad.
3. Dejan al lector una sensación de desconcierto. El lector sufre la necesidad de volver a leerlo para saber que no se le escapó nada.
4. Son de carácter muy variado y abordan distintos temas.
5. Presentan hechos ambiguos. Esto es, el lector debe, en muchas ocasiones, inferir el significado de las palabras a base de las pistas o sugerencias que deja el breve texto. Es decir, es algo sugerente y no explícito. Da mucho más lugar al lector a hacer especulaciones y usar la imaginación.
6. También son conocidos con el nombre de: microrrelato, minicuento, minificción, microficción, cuento brevísimo, etc.
7. Sus orígenes se remontan a tiempos muy antiguos. Ya en la edad media se podían encontrar breves escritos de características similares a los microcuentos. En la época de Jesús, por ejemplo, si vemos el Evangelio con atención. Notaremos que todas las parábolas que él usa, sacadas del contexto bíblico, son pequeñas historias con características parecidas a la del microrrelato.
Pero el microcuento nació como tal en la década del 1950, en Argentina, cuando Adolfo Bioy Casares junto con Jorge Luis Borges publicaron una antología de cuentos breves. Luego volverían a hacerlo, mezclando los microcuentos con poemas. Y luego, en la década de los ochenta, todo terminaría por expandirse. Lo que había comenzado en Buenos Aires, pasaría a Estados Unidos y luego al resto de América.

A continuación algunos ejemplos de microcuentos (pido perdón a los lectores porque no recuerdo ni los títulos, ni los autores de estos microcuentos):


«Cuando despertó, vio que el dinosaurio seguía allí».



«El último hombre sobre la tierra estaba sentado sólo en un dormitorio, cuando alguien tocó a la puerta».



«Cuando abrió el periódico, vio su propio obituario».



«Vendo zapatos de bebé, sin usar».


Como podemos apreciar más arriba, esto nos deja un perfecto campo para conjeturar. Y esto, queridos amigos, lo harán ustedes. ¿Por qué? OH, quiero que comencemos a hacer esto mucho más movible y que ustedes comiencen a aportar sus propias opiniones. Recuerden que las interpretaciones de los segundos sentidos pueden variar según el individuo, y no hay nada concreto y absoluto.
¿Qué les dice el primero?
¿Qué refleja el segundo?
¿Qué tristeza posee el cuarto?
¿Qué quiere decir el tercero?
Realidades paralelas, bromas, trágicos accidentes, mundos imaginarios, todo lo que vosotros creáis que pueden significar, decidlo. De este modo podremos disfrutar un buen rato para pensar, y nos llevaremos un montón de puntos de vista distintos.
Hay una anécdota que me gustaría contar aquí. Se trata de lo que dijo una amiga muy querida con respecto al segundo microrrelato…
… traduzco toda la conversación que mantuvimos, íntegramente, para que podáis pillar el chiste:


—¿Qué significa para vos el del último hombre sobre la tierra?
—Que quizá una nueva raza se formó en la tierra después de la destrucción del ser —responde vuestro servidor—. ¿Vos, qué pensás?
—Creo que podés tener razón… ¿y extraterrestres?
—Me gusta… pero también puede que el hombre crea (a causa de X motivo), que es el superviviente de una catástrofe nuclear.
—Muy bueno… aunque… ¿Te acordás del problema que voz me planteaste una vez sobre la eminencia?
—Sí, es mi problema favorito.
—Bueno, tal vez, el hombre era el último de la tierra… pero podía ser que aún quedaran mujeres.


Allí queda ese punto. Debo admitir que me estuve riendo un buen rato de su razonamiento que, después de todo, es bastante correcto. A ver, al final hay mil respuestas para este microcuento, pero la suya me gustó particularmente ya que, como pueden saber en entradas anteriores, utiliza el mismo razonamiento que mi problema favorito.

Al ser algo tan sutil, tan bello y tan breve, siempre están las ganas de probar a ver qué sale. Como escritor aficionado en etapa de prueba que soy, admito que he intentado entrar al noble mundo de los microcuentos. Hasta ahora he hecho cuatro, espero seguir haciéndolos ya que, como dije antes, son muy lindos y agradables. ¿Para qué sirven? Verán, tienen una gran utilidad. No, no es sólo pensar; también conlleva el arte de saber medir las palabras. Es decir, muchas veces en un cuento, es mejor no decir mucho ya que puede que la lectura se vuelva tediosa con muchas palabras. Ahora bien, al tener que hacer algo tan breve como un microcuento, el resultado es, inexorablemente, aprender a valorar el peso de cada palabra. De este modo, al tener en claro cuál es el inmenso valor de las palabras, se puede economizar su uso y hacer algo mucho más breve y ameno. Esto, en un cuento, es indispensable.
Así que, si me permiten mostrarles parte de mi creación, aquí van algunos microcuentos de mi inventiva:


reflejo

Se miró en el espejo y no se vio.

La investigación más extraña del mundo

Cuando terminó de investigar, supo quién era su propio asesino.

Tiempo…

Eran las once. Cuando miró el reloj, marcaba las doce.
Eran las doce. Cuando miró el reloj, marcaba las diez.
Era la una. Cuando miró el reloj, marcaba las siete.
Eran las siete. Cuando miró el reloj, marcaba las once.

Sir Nícolas Vásquez de Aragón.


OH, y faltó uno más. Este es una versión reducida de otro cuento un poco más largo, que podéis encontrar en ”Los Cuentos del Hada Jengibre”.


El padre despertó aturdido por el
timbre del teléfono, y cuando descolgó el auricular una voz severa y potente le dijo: -Hemos arrestado a su hija por contrabando de caramelos.


Este último aún no tiene título… así que si queréis sugerir uno, podéis hacerlo. Tenía pensado nombrarlo “Contrabando de caramelos”, ¿vosotros qué pensáis?

Y así, mis queridos amigos, volvemos a finalizar una entrada del salón.
Será pues, hasta que el universo nos vuelva a juntar… hasta que volvamos a buscar más conocimientos y saber.

10 comentarios:

Nicolás dijo...

Microcuento, allí lo tenéis. Nuevas preguntas en el aire para tratar de pensar, y ofrecer vuestras respuestas. Sin temores, que aquí podéis conjeturar sin pruebas, hacer sus especulaciones, plantear hipótesis. Os invito a reflexionar y a comentar sobre los fascinantes microcuentos. Si quieren hacer aportes, contribuciones, más comentarios, ampliación de datos, pueden buscar información en fuentes fidedignas (Wikipedia, diccionarios, libros, enciclopedias, gramáticas, etc.) o sacarlo de su propia experiencia, y ponerlo en las reflexiones. Así esto irá creciendo.
¡Que lo disfruten!

jengibre dijo...

Hola de nuevo Nicolas.

Me gustaría comentar sobre el microcuento de los zapatos de bebé. Yo no creo que sea triste. Los bebés no suelen caminar antes de los 9 meses, siendo lo más normal entre los 12, 13 meses. Por lo tanto dejan los zapatitos nuevos. Yo le compré unas deportivas Nike a mi sobrino mayor cuando era un renacuajo de un mesecito. Eran divinas, y se quedaron nuevecitas, que si hubiera tenido un hermanito podría haberlas usado tranquilamente.

DE los otros me ha gustado mucho el del último hombre. Y yo creo que quien toca a la puerta es su señora... El cuento habla del último hombre, pero no dice nada de que no haya mujeres...

Nicolás dijo...

Bienvenida otra vez, Jengibre. Muchas gracias por vuestros comentarios.
Cierto, esa es una gran reflexión sobre el microcuento de los zapatos de bebé. De hecho, me gusta más que una que escuché hace un tiempo.
¡Me encanta la idea de que sea su esposa! Pero ¿por qué toca a la puerta? Esto me gusta, me encantan las preguntas que pueden salir a base de estos razonamientos y deducciones.
Nuevamente, ¡bienvenida otra vez por estos lares! ¿Qué opinas sobre el del obituario?
¿Una broma de los amigos? ¿O un universo paralelo en donde las personas van al morir? ¿Qué más? ¿Que puede ser?

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

Había oído hablar de los microrrelatos, incluso había leído algunos, pero esos me han parecido increíbles. Sin embargo, no me gusta comentar lo que se me pasa por la cabeza. Sería como destrozar esa sensación que te queda cuando acabas un buen libro, ese "algo en el aire". Si alguna característica tienen, es la rebosante imaginación que demuestran.

Ahí va uno que se me acaba de ocurrir:

"La madre miró a su hijo. Aquello no podía ser humano."

Nicolás dijo...

Bienvenido al salón, amigo Fantasmas. Me alegra por sobremanera verte de nuevo por aquí, y tener dos grandes comentaristas. ¡Ah! Qué sería del blog sin vosotros dos...
Vamos allá:
1. Ese microcuento está buenísimo. Me encanta y me tuvo pensando muuuucho tiempo, así que ha cumplido la función verdadera de todo microcuento.
2. Claro, siempre está esa sensación, aquella atmósfera de magia que queda después de que se termina algo verdaderamente bueno. Claro, soy más de comentar todo para liberarme de dudas... aunque admito que cuando se termina un libro siento algo extraño. Si el libro me ha gustado (y es lo que suele ocurrir) me quedo con una sensación indefinible. Es como si sintiera tristeza por saber que se terminó, pero a la vez, alegría por haberlo concluido. Ahora sí si el libro es muy malo siento indignación por haberme perdido en las páginas de un libro que no valía la pena. HM, creo que todas estas sensaciones al momento de finalizar una lectura son muy subjetivas, ¿no?
Lo dicho, felicitaciones, amigo. Ese microcuento está muy bueno.

¡Elen sila lumenn omentielmpo!

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

Realmente no sé si subjetivas, porque yo no sabría describirlo... xD.

Franco dijo...

Me encantan los microcuentos. Los descubrí navegando por Internet, en la página de www.cuentosymas.com.ar
Ahora es mi género preferido!

Nicolás dijo...

Perdona la tardanza, Franco, pero he estado ocupado estos días con los estudios de la secundaria. Vamos allá:
Lo primero y principal, darte la bienvenida al salón del estudio. ¿Nuevo por estos lares? ¡Pasa! Ponte cómodo, disfruta con el viaje del conocimiento, y todas tus aportaciones serán bienrecibidas. Espero que tu estadía por este salón de los conocimientos, te sea grata y provechosa.
Lo segundo... Sí, la verdad es que es un género atrapante. ¿Has escrito alguno? Aún no he visitado esa web que mencionas, pero ya me pasaré para ver qué tienen por allí. ¡Muchas gracias!
Y lo dicho, encantado de verte por aquí, y espero que sigas pasándote amenudo. Como siempre, si quieres que alguno de tus materiales, o ensayos, en el caso de que los tengas, se publiquen en el salón, puedes hacérmelo llegar a saladelestudio@gmail.com

(***Andrea***) dijo...

Hey! Aquí Andrea, a 8 minutos de ir corriendo a la universidad porque tiene clase... Que día.. bueno, me pasaba y leí esta estrada, las más recientes no, porque ya no da tiempo pero quería poner que tu microcuento, está muy bien, pese a ser tan corto, aunque, espero que aceptes mi humilde opinión(xD) para decirte que ese título no me convence, lo más sorprendente del cuento, y original es lo de contrabando de caramelos, si le pones ese título le quitas el chiste..xD Bueno, pero es tuyo, si a ti te gusta déjalo.xDDD Ahora mismo a 4 minutos de entrar ne voy, ¡¡¡¡¡que llego tarde...!!!

Nicolás dijo...

¡¡Andrea! ¡Hola! Vaya, un placer verte por aquí, espero que puedas pasarte más amenudo.
1. Me alegra que te haya gustado. Hasta la fecha, creo que lo más corto que he escrito ha sido un microcuento. Xd Son entretenidos, y me complace ver que te gusta.
2. ¿Por dónde empiezo? Que sepas que cuando entras en este blog, puedes dar tus opiniones sin miedo a una respuesta negativa. Que aquí no hay censura, y que todas las impresiones y opiniones personales son leídas con gustas y tratadas de interpretar. El más grande error de los seres humanos, si se me permite filosofar, es el no escuchar a sus semejantes. ¿Te imaginas, por poner un ejemplo, que fácil sería la vida si escucháramos más amenudo? Por eso aprecio todos los comentarios, porque dejan algo, siempre dejan algo. Es más, el blog se basa en el fundamento de que todas nuestras opiniones son válidas y tienen un lugar importantísimo en la casita del saber. Así que... ¡al comentario en cuestión!
Um... ¿sabes qué? Creo que tienes razón. Sería como estar desmenuzándole el cuento al lector, así que no tiene chiste poner ese título. Te haré caso, ¡busco títutlo! ¡Se espera sugerencias...! ¡Al mejor postor! ¡Cuánto dá usted!? XD Buscaré un título misterioso, que atrape al lector, pero que no devele la trama. Aunque claro, siempre puedo ponerle "El intitulable" si es que nunca encuentro uno adecuado. XD
3. ¡Corre, mujer! ¡Que llegas tardísimo! Y suerte en este "día" particular.