miércoles, 20 de abril de 2011

Ya me estaba sorprendiendo...



Para el que no lo sepa:
Si bien este es un blog más de temática seria, en ocasiones lo aprovecho para hacer cierta catarsis con respecto a temáticas en general de las que es mejor reírse que llorar amargamente. A veces también lloro amargamente, pero eso ocurre sólo cuando me da por ser filósofo o así, y esta no es una de esas ocasiones. Ahora sí, comencemos.

Soy una persona enfermiza. En serio, siempre caigo enfermo, estornudo todo el día y a la vuelta de la esquina puedo pillar la más extraña de las enfermedades respiratorias. Soy un compendio de enfermedades a estallar. Y qué querían... Teniendo un padre que trabaja en una droguería... De aquí nace el gusto por la Química y mi tendencia a enfermar de continuo.

En líneas generales, la enfermedad me nace sólo después de los exámenes (rara vez ocurre en épocas intermedias, aunque ha llegado a ocurrir). No conviene aquí citar todas las ocasiones, pero las ha habido y feas.

Después de febrero pasado, sin embargo, algo maravilloso ocurrió. ¡No hubo enfermedad alguna! Ni dolor de cuello, ni problemas con la mucosa nasal ni siquiera un leve resfrío. Mira tú por dónde, que yo había planificado mi agenda de este modo:
28 de febrero: Terminar de rendir.
28 de febrero (17:30): Descubrir que me duele un poco la garganta y que no respiro del todo bien.
1º de marzo: Decir que ya se pasará y que sólo debo tomar algo caliente y descansar.
3 de marzo: Enfermar de gravedad y comenzar a tomar antibióticos.
7 de marzo: Insultar al aire y a las bacterias y a los linfocitos coayudantes y a los linfocitos killer y a medio planeta por haber generado desastres ambientales que hoy me hacen estar enfermo.

¿Lindo plan, no? En efecto, una maravilla de plan, una agenda perfectamente estructurada y cronometrada...

... Que nunca surtió efecto, claro está, motivo por el cual yo fui feliz. Iluso de mí, claro está, porque de otro modo yo no estaría escribiendo esto.

Hay una ley creada por un servidor que dice que cuando comienzas a notar que todo está tranquilo y no está ocurriendo nada digno de una alteración rotundamente absurda y trágica-cómica en tu vida... (sí, eso mismo que se os acaba de ocurrir)... hem... bueno... Eso mismo. Que cuando lo haces, de inmediato eso que añorabas llega para darte un abrazo. Y si gastas la "buena suerte" que yo traigo, entonces te pasa esto:

Lunes por la mañana: "HMMM... Leve malestar en la garganta, pareciera como si raspase al tragar saliva... Vale, tomo algo de chocolate caliente y se pasa, seguro que es sólo que he pillado algo de frío por la noche"...
Lunes a las once: En medio de una explicación tan incoherente como hilarante de los recursos utilizados en el desarrollo de un cortometraje sobre la vida de dos científicos argentinos (luego os comento más a fondo, pero es que yo siempre me tengo que meter en donde no debería hacerlo): "Dios mío, quiero tomar agua... ¿No está haciendo mucho calor?".
Lunes al mediodía: "Hum... Mejor será que me tome ese ibuprofeno y que intente descansar un poco, mañana tengo que seguir saliendo...
Lunes por la noche: Es oficial, estoy enfermo.
Martes al mediodía: "Qué diantres, me tomo el antibiótico".
Miércoles a las tres de la madrugada: "¿Será posible que un ciudadano de provecho que odia religiosamente a todos los políticos como dicta la ley no pueda dormirse?".
Miércoles a esta hora: Me desahogo por aquí... "¡Hola!".

Pero la buenaventura sería sólo eso. ¿Hay más? Sí, hay más.

El domingo me lastimé el labio superior derecho con el diente. Se me hizo una herida. Ahora es una yaga o fuego. Comprenderéis que no puedo tomar nada caliente o ácido (como el té con limón, que resulta ser bueno para la dolencias o el malestar de la garganta), por lo que soy feliz.

Por algún extraño motivo que no alcanzo a comprender, últimamente se me están resquebrajando los labios a lo bestia, por lo que en la mayor parte del tiempo los tengo partidos y bastante lastimados. ¿Ergo? Ve tú a comer algo con sal en ese estado y luego dime si sigues creyendo en la belleza de la vida. Y añade el dolor de la yaga (que también recibe lo salado y para colmo de males también lo caliente).

Y quizá por la razón anterior tenga una herida no grave pero sí constante en la comisura derecha del labio. Esto indica que cada vez que abro la boca, la herida se abre y no puede cicatrizar nunca (así como yo tampoco puedo dejar de abrir la boca como para comer y hablar, cosas ellas que no tienen importancia alguna, ¿no?).

A que no es divertido. Hacer cosas sencillas ahora se ha convertido en todo un reto para mí.

Seamos felices y comamos perdices.

6 comentarios:

Diego R. Pintos dijo...

Lo del labio a mi me pasa de siempre, cantindades industriales de cacao o un reparador labial de esos de farmacia, solucionan el problema (para que vuelva a aparecer a las dos semanas, la vida del alérgico es dura).

El resto tomar la vida con buen humor, que los enfermizos tenemos más tiempo para leer, para escribir, y no sólo podemos desearles a nuestros enemigos una enfermedad molesta, podemos contagiársela así directamente y con saña.

Key dijo...

Yo también amenazo a la gente con toserles cuando estoy enferma, es súper divertido :D
Espero que ya estés fresco como una lechuga, y escribe algo cada vez que te pongas enfermo y no puedas dormir, que me he reído mucho xD

Nicolás dijo...

HMMM...
... El problema con la crema de cacao es que de pequeño la comía a mordiscones, pero sí, he probado con ella y ha surtido sus buenos efectos.

Y... no me había parado a considerar los beneficios que tiene estar enfermo y tener enemigos al mismo tiempo. Pero ¿cuando no tienes enemigo alguno? ¿Eh? ¿Eh? XD

Lo único en lo que concuerdo es en lo del tiempo para leer y para escribir, ahí estás extraordinariamente acertado.

Nicolás dijo...

Mon Dieu... ¿Es en plan "Tengo una gripe cargada y no dudaré en usarla"? Porque suena interesante, ya dije que no me lo había planteado de ese modo.

Bien dijo Woody Allem que la mejor comedia es el drama después de un tiempo. Y aunque yo lo haya padecido, tienes razón, es gracioso releerlo XD

P.S. He estado desactualizado y necesito reír mucho. ¿Te aplastó una turba en medio de un Vía Crucis? ¿Te pusiste a luchar con algún Sacerdote o con un montón de ancianos por la calle? Anda, cuenta cómo ha sido tu Semana Santa, que siempre da para reír.

Key dijo...

Lo siento, pero mi Semana Santa ha sido de lo más tranquila: nadie me ha gritado ni me ha atacado... aunque, si te sirve, hoy una horda de adolescentes ha invadido mi facultad (iban a participar en la Olimpiada Matemática), incluida una niñata a la que le hemos evitado que perdiera el gorro (se lo dejó en un alféizar y la llamamos para que lo recuperara), que no se ha dignado ni a mirarnos ni a darnos las gracias al recuperar su gorro. Por consiguiente, nos hemos pasado el resto de la tarde metiéndonos con ella. La cría es odiosa, pero nos hemos reído un rato. Odio a los quinceañeros muchísimo.

Nicolás dijo...

Falló tu profecía del año pasado.

Esa es la época en que ninguna persona puede pensar en los demás ni ponerse en el lugar del otro. Hay una sobredosis de egocentrismo. Pero vamos, no apliques regla de tres en toda circunstancia de la vida. La palabra que más digo a lo largo del día es "perdón", y la segunda es "gracias", que conste.

Pero vamos, una falta total de respeto y de modales sí que fue XD