lunes, 15 de noviembre de 2010

El problema del prisionero sentenciado injustamente



Dado el tenor de los anteriores problemas, creo que esto se presentará mucho más sencillo que en anteriores ocasiones, pero es una pequeña forma de declarar que, al menos la sección de matemáticas, se toma un pequeño respiro hasta marzo (cuando termine la época gruesa de exámenes). Quizás en enero pueda publicar algún intermedio, pero no prometo nada. Por lo pronto, con este problema cerramos temporada de matemáticas y abrimos el periodo de exámenes (esto quiere decir, entre otras cosas, que la publicación se verá más menguada que de costumbre). Seguiré por aquí, no obstante. Por lo menos hasta el treinta de noviembre podré tratar de publicar algo. Y si todo sale bien, después del veinticinco de diciembre podríamos volver a la acción.

Damas caballeros, a título anecdótico, esta ha sido una de las temporadas más fructíferas en este salón (a muchos niveles). Quiero daros las gracias a todos vosotros, los que día a día hacéis que el salón respire y siga andando. Esto no sería lo mismo sin todos vosotros, en serio.

Y el momento meloso se termina para dar lugar al momento más esperado de la noche (que se note que se estudian ciencias frías).


Un hombre es sentenciado injustamente en el medioevo. En la actualidad podría considerarse así como una falsa acusación, ya que el hombre es inocente y muchos quieren que la culpa de un crimen que no cometió recaiga sobre él para dejar libre de sospechas a miembros destacados de la comunidad (no es Edmundo Dantés, pero bien podría serlo).
el prisionero sabe que todo es una acusación en falso, y cuando espera su injusto juicio escucha al juez y al verdugo hablar entre sí.
—¿Cómo demostrará la culpabilidad de este hombre? —pregunta el verdugo con una áspera voz.
—He decidido no ser yo quien haga justicia en esta ocasión —responde el juez ajustándose el cuello de su túnica—. Será el mismo condenado, por intermedio de la justicia de Dios, el que recibirá su castigo.
—¿Cómo lo hará, señor?
—En estos dos papeles escribiremos la palabra "culpable", y tú se los presentarás al acusado. Entonces yo proclamaré a la audiencia: "En mi magnanimidad, he decidido que sea el acusado quien decida su propia sentencia, apelando siempre a la divina providencia. En uno de estos papeles está escrita la palabra 'inocente' y en el otro la palabra 'culpable'. Si es verdaderamente inocente, la providencia no permitirá que elija el papel que dice culpable; y si es verdaderamente culpable, la providencia no permitirá que tome el papel que dice inocente. Que sea el acusado quien elija su sentencia, pues será verdadera y justa". Entonces el pobre desdichado tomará cualquiera de los dos papeles y será inmediatamente ejecutado, pues en ambos estará escrita la palabra "culpable".
El hombre termina de oír la conversación y sabe que no tiene esperanza.
Es llevado al tribunal y el juez vuelve a proclamar su discurso, ahora ante toda la audiencia. El verdugo se acerca con los dos papeles, uno en cada mano, y el prisionero tiene que elegir su sentencia.



¿Qué es lo que hace para salvarse del verdugo?


Siete días (esperemos), después de eso, se publicará la solución de este pequeño enigma.

¡A pensar!
¡Matemática a la carga!


8 comentarios:

Key dijo...

¿Qué chungos estamos hoy, no? ¿Y ahora yo cómo duermo?

Nicolás dijo...

Cuando me propusieron el problema del hipo yo tuve que estar encerrado en mí mismo durante cuarenta y cinco minutos... y era una reunión. Así que vamos, dormir se puede dormir apoyando la cabeza en la almohada XD
Pero vamos, no hay que atormentarse (haz lo que yo diga, mas no lo que yo haga). A pensarlo con calma.

Ya también yo para fastidiar, ¿definición de chungo? Que no lo tengo visto en Argentina (quizás sí en otros países de Latinoamérica). Con todo, de las cuatro definiciones que me ofrece la RAE, no sé con cuál quedarme ni cuál es la que vosotros usáis mayoritariamente en España.

Key dijo...

¡Choque cultural! Jajajaja chungo es una palabra muy muy informal que se usa en españa para varias cosas: puedes decir que alguien está chungo si se encuentra mal de salud, o decir que alguien es un tío muy chungo si es peligroso o no te fías de él. Si una situación es chunga puede ser que te preocupe o te dé miedo. Ahora mismo es una de esas palabras que puedes usar casi para lo que te dé la gana (yo la uso mucho). Aquí significa mitad que el tema del verdugo es un poco siniestro, mitad que debería darte vergüenza soltar algo que da tanto que pensar cuando tengo que irme a dormir.
Pues eso :D

Nicolás dijo...

¡añadido al vocabulario! De acuerdo, intentaré no poner más problemas con verdugos (con este ya van dos); pero son tan, pero tan atrapantes.

AVISO: Me he olvidado de mencionar (aunque creo que en el problema se sobreentiende) que en ambos papeles está escrita la palabra "culpable". Es decir, cualquiera sea el papel que elija el condenado, siempre saldrá que es culpable. El discurso del juez, por lo tanto, es puro chamullo para quedar bien (una mentira más grande que una casa). Ahora lo iré a explicitar, por si no queda claro en el enunciado.

Y Key, es de esos problemas pavos que cuando los ves resueltos te quieres golpear la cabeza. Yo me reí mucho.

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

Uy, así a bote pronto se me ocurren un par de soluciones facilonas que en el contexto no creo que valiesen, como que, conociendo el engaño, el prisionero lleve en un papel escrito inocente y haga un cambio (aunque no es muy factible jaja) o que le diga al juez: ¡primero, veámos si es usted o no culpable de corrupción! (a lo que el juez diría "el juicio es sobre ti"). También se me ocurre que diga en alto "que salga lo contrario de la verdad" o algo así.

Seguiré pensando alguna solución más "elegante" y, por qué no decirlo, correcta xD

Key dijo...

Nicolás y Jengibre, diríjanse a mi blog para recoger sus respectivos premios, por favor.
Y ahora el tema de los verdugos:
Lo único que he podido pensar es que el acusado diga que quiere que el juez lea el papel que NO es su sentencia, y por lo tanto la otra opción es la que debe aplicársele. El juez leerá siempre culpable, por lo que el acusado será declarado inocente. Pero está claro que no le dejarían ni hablar al pobre acusado, así que dudo mucho que mi solución sea correcta...

Nicolás dijo...

Es mucho más sencillo de lo que parece a primera vista, Fantasmas. Diría más, es sencillo y concluyente. Es algo que no se puede contrarestar, por así decirlo...

Pero no digo más, que la solución se publica en un rato.

Nicolás dijo...

En principio, ¡gracias por la flor! Ahora me pondré en campaña, pero excusa a Jengibre, que está en la temporada dura de trabajo. Con todo, se lo haré saber para que no caiga el regalo en el vacío.

Sobre tu solución...
... bien sabes que aquí no decimos "solución correcta" o "solución incorrecta". Tu solución es válida en tanto que llega al resultado esperado, por ese lado está bien. El problema está en que el método que usa el condenado es mucho más eficaz que confiar en su facilidad de palabra, precisamente, eficaz, sencillo y terminantemente concluyente. Es decir, cuando lo ejecuta se sabe que no hay marcha atrás... que lo que diga después no podrá ser contradecido pero sí corroborado.

Lo mismo que a Fantasmas, la solución final se publica dentro de unas horas. ¡Estad atentos!

Eso sí, a ambos dos, ¡felicitaciones! Lo importante es pensar, no resolver.