lunes, 29 de noviembre de 2010

Off topic: En nombre de la Navidad...



Así es, mis queridos amigos del salón del estudio, estamos entrando en épocas navideñas y, como añadido, también en épocas de exámenes. Por lo tanto, y como aún no he entrado en crisis psicótica (entrando en crisis psicótica en tres... dos... uno.... Bienvenido a crisis psicótica. Población: "¿Y tú qué me cuentas? ¡Estoy en crisis!") sigo dando vueltas por aquí con algunos posts residuales (léase posts que tienen razón de ser y van cargados con ácido sulfúrico). Me explico un poco. Son entradas que nacen de cosas que me parecen ridículas, pero que, por serlo, no dejan de ser también bastante serias y delicadas. Siguiendo con este tipo de entradas, que no me toma más de quince minutos, quisiera hacer una breve reflexión que me tiene hasta la coronilla. Antes de continuar, quiero hacer un aviso.

AVISO: CONSUMISTAS, ABSTENERSE.

¿Listo? ¿Se han solventado las cuestiones legales? Comencemos.

Hace un tiempo estuve peleando con el Firefox, como podréis recordar muchos de los que me ayudaron en una batalla que aún
continúa y que no creo poder ganar. En medio de esa batalla, en mi campaña de instalaciones, se me instalaron, casi por casualidad (léase "no tengo la más remotísima idea de cómo llegó eso ahí y estoy más perdido que perro al que lo han abandonado de grande") dos programas nuevos (o vaya a saber qué son estas cosas y para qué sirven). Sé que uno es el ITunes y el otro es el McAfee Security Scan Plus (que no sé para qué sirven ninguno de los dos, así que puedo tener la posibilidad abierta de acceder al ordenador de Bill Gates y la estoy desperdiciando). En fin. Cuando se me instalan estos programas, me aparece el diálogo correspondiente a todos los programas nuevos que ingresan en el ordenador, y, además, me da una opción... dejar mi correo electrónico para que me envíen mejoras y cosas de actualidad sobre Apple (y a todo esto, yo aún creía que era una expendedora de fruta, como Forest Gump).

Por favor, no pregunten porqué lo hice (o vamos, pregúntenlo,después de todo el blog va sobre la curiosidad), pero lo cierto es que lo hice. Iluso y pobre de mí, que aún no conocía quiénes eran los de Apple. Claro, porque nunca te esperarías algo así de una inocente corporación cuyo logo principal es una adorable manzana (lo que no consigo recordar es si la madrastra mordió la parte blanca o la roja de la manzana que le dió a Blancanieves). Y llegados a este punto, cualquiera que haya visto mi enfrentamiento virtual con Ciudad Seva, ya habría pensado de mí que no aprendo
ni una, ¿verdad? Pues tendríais razón.

Los dichosos correos que enviaban, ranas y caballos (¡ouch! perdón... era "¡rayas y centollas!") resultaron ser la misma publicidad basura de NotiCuento en Ciudad Seva. Pero hubo un añadido más. En Ciudad Seva, como algunos recordaréis, lo que se publicitaba eran libros de Luis López Nieves (normal, considerando que el hombre vive de los libros que escribe). Por el hecho de que fueran sólo libros no le dí mayor importancia (además en cada mensaje te ponen el enlace de cancelación de suscripción, con lo que no acotan tu libertad) (de acuerdo, no la acotan mucho).

Ahora bien. La lógica pregunta es... "¿Qué publicitan los de Apple?". Y la consecuente respuesta es...
... nuevas tecnologías. De acuerdo, no soy un amante de las nuevas tecnologías, no me gustaría estar esclavizado por las máquinas como plantea Ray Bradbury en "El asesino", pero tampoco permaneceré indiferente a algo que quizás no todos vean. He mencionado antes que en este blog, si se tiene que criticar a la izquierda o a la derecha se lo hará sin reparos, que yo permanezco en una posición neutral y no defiendo ninguna ideología política reconocida como tal y me guío por el criterio del sentido común. Es así como diré esto.

Dejemos de comercializar las fiestas de Navidad. Amo la Navidad, me gusta la Navidad, no hay mejor época que la Navidad y siempre recuerdo la infancia, la alegría y el toque particularmente milagroso que tiene toda esta temporada. Pero ¿es necesario? Hace un tiempo, Key publicó un post alusivo a la Semana Santa y todo lo que implica el tener que luchar contra las procesiones enardecidas, y yo extraje que la gente, aún los más religiosos, ha perdido el sentido de la Pascua de Resurrección. Como dijo Majad Magandi: "Creo en Cristo y al leer el Evangelio me siento cristiano; pero cuando veo a los cristianos, no veo a Cristo". Lo mismo pasa con la Navidad. Lo vivo como una fiesta para celebrar con la familia (por pequeña que sea esta). Lo vivo como una fiesta para celebrar sanamente con los seres queridos (una llamada, una felicitación, un deseo de bienestar o un simple gesto de aliento y de esperanza). Lo vivo como una fiesta de la ternura (me encanta fabricar cosas para regalar, o escribir, o ver que los niños hagan sus propios adornos para el árbol, o ver reunida a una familia en torno al pesebre, o ver que incluso las personas que están más solas tiene compañía). Y sobre todo, lo vivo como una fiesta espiritual. Es una fiesta, en efecto, que toma impulso sólo de un acontecimiento extraordinario y encantador que yo admiro y verdaderamente reconozco. Todo comienza en ese humilde pesebre de Belén. Yo no lo olvido, porque al olvidarlo, la Navidad es cuando deja de existir y se transforma en una burda pantomima. No niego una reunión, una cena (de cualquier cosa, tanto de sandwiches modestos o de un pavo), tampoco niego la alegría conjunta de la familia. Niego el maldito materialismo y el frenesí consumista. Y no culpo a nadie. Vivimos en una sociedad condicionada por este tipo de cosas, desde pequeños somos bombardeados incesantemente por un prototipo de felicidad, es normal que crezcamos con todo esto a cuestas. Tampoco niego un modesto regalo, un humilde obsequio o un presente, pero tampoco irnos al otro extremo.

Apple. El correo de Apple. No hay ningún aparato tecnológico que no mencionen. Me revuelve las entrañas. Porque no es sólo que promocionen sus productos para una fiesta que debería ser sosiego y alegría, sino que están contribuyendo a expandir el ideal materialista de la Navidad. Toda la publicidad lo hace, no puedo pelear contra eso porque no tengo los medios necesarios. Pero... ¿cuál es el último mensaje?
Compren todo lo que yo les ofresco para sus parientes, amigos y familiares, y todos serán felices por poseer algo. ¿No hay demasiado materialismo en el mundo como para encima lanzar esto? Quiero decir... Ya hay gente que no vive, se desvive. "Tengo esta cartera, pero también quiero esa camisa. Tengo esta cartera y esta camisa, y ahora quiero esos zapatos". Quiero, quiero, quiero, quiero. Y basamos nuestra felicidad, nuestra alegría, nuestro esperanza y nuestra misma fe (¿Por qué no?) en algo tan efímero y tan fácilmente quebrantable... ¿Con qué facilidad puede arder una camisa, o con qué rapidez se rompe un MP5 al caerse contra el suelo?

La vida no tiene que estar basada en lo material. La vida no tiene que ser esclava de lo material. La vida tiene que servirse de los medios que hay a disposición, pero no hacer de esos medios nuestro amo y señor.

Lo diré con mucha sencillez: "Me da pena". Me da pena ver cómo una fiesta que debería unirnos en fraternidad y verdadera hermandad termina por comercializarse a tan excelsos grados. El acento se pone en lo material, cual si no hubiese regalo es motivo para tristeza y furia.

Nos cegamos con la belleza de cosas mundanas, olvidando por completo la belleza que se encuentra a nuestro alrededor, en nuestra familia, en nuestros amigos, en la brillante bóveda estrellada... ¿Cuántos se detienen por la calle a sentir un copo de nieve? ¿Cuántos lo miran con atención, apreciándolo como único e irrepetible? ¿Cuántos nos acercamos a un pobre o un solitario para felicitarle la Navidad, darle algo para comer, prestarle un abrigo, decirle "ven aquí, que hay refugio y comida", escuchar a los niños, mirar las estrellas, apreciar una flor, agradecer por la vida que se nos regaló? ¿Cuántos nos detenemos a agradecer a nuestros padres por habernos cuidado tantos años, por habernos hechos quienes somos, por habernos amado sin ningún motivo para hacerlo? ¿Cuántos nos detenemos a revisar nuestras vidas, encontrar las cosas que debiéramos cambiar para ser mejores, para ayudar a los demás? ¿Cuántos nos detenemos a pensar que esta fiesta nació allá, en un humilde pesebre, que quien habría merecido el más grandioso de todos los palacios nació en una gruta en donde nacían los corderos para el Pésaj?

Circo mediático. Eso es en lo que se ha convertido una fiesta que debería significar algo más de lo que significa. Quizás es que ya no hay lugar en este mundo para esas cosas, ¿verdad? Quizás es que no nos resulta ni agradable ni bonito ponernos a pensar en los demás, ¿no? Quizá es que todo se ha convertido en una casa de cambio, un truequeo continuo, un "tú me das y yo te doy", un "te estoy intentando estafar".

Quizás también nosotros, como ocurría en la aldea de Belén, estemos cerrando puerta y corazón a la humildad y al amor.

Y sí, he sido duro, pero esto no me gusta y no lo puedo dejar pasar sin más. Apple, las empresas de telefonía celular, todos los negocios y grandes empresas multinacionales creen que todo el mundo puede caer ante sus mercancías y su ilusión de felicidad. Si al menos yo estoy despierto para no caer, seguro estoy de que no me rendiré ante la locura del frenesí consumista. Más aún, seguro estoy y tengo fe en que habrá otros que se levanten gritando contra esto. No seremos muchos (quizás no lleguemos ni a la décima parte de la humanidad), pero que no nos callaremos ante semejante despropósito.

Y si he de gastar mi vida para lograr que la Navidad sea una verdadera Navidad, seguro de que lo haré sin reparos. Quizás este sea el primer paso, y quizás el sistema, la matrís, el Estado y el despotismo intenten acallarme como lo hicieron durante gran parte del siglo XX en mi país. No me importa. Prefiero morir por mis principios y por mis convicciones que vivir sin libertad y sabiendo que no he luchado la batalla que debía luchar. Podrán matar a los hombres, pero no matarán las ideas ("on ne tue point les idees", creo que tamién puede decirse, aunque Sarmiento haya sido un gran corrupto).

Amigos del salón del estudio, hermanos de todas las partes del mundo:
¡Feliz Adviento y feliz Navidad!


4 comentarios:

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

Ou madre mía, cuántas cosas para comentar!

iTunes es un programa de Apple que viene siendo un reproductor (el que se usa para meter música en los mp3 y mp4 y tal que fabrica Apple). Además, se complementa con iTunes Store, que viene siendo una tienda de música en Internet, de manera que en vez de comprar discos compras directamente el archivo (creo que suele ser algo más barato).

Del programa de McAfee sólo puedo decirte que McAfee es un programa antivirus, supongo que el que tienes tú ahí debe ser un escáner de virus o algo así.

Ya hablando del tema central del post, estoy de acuerdo en que hoy en día la navidad se ha convertido básicamente en entrega y recepción de regalos; una pena, la verdad. Las cenas me gustan, porque te reúnes con la familia y tal, y que se hagan algunos regalos también, porque quieren decir que te acuerdas de la gente. Pero, al menos en mi familia, muchas veces se regala de más (yo les digo todos los años a mis padres que se pasan).

De todas maneras, es normal que Apple intente aprovechar la Navidad y la compra de regalos para vender más. Por lo menos, si no te suscribes no te mandan nada, no ponen anuncios en la tele (no he visto ninguno; sí, en cambio, vi uno no sé dónde en la fachada de un edificio).

Y tu entrada me confirma algo que sospechaba pero no estaba seguro: ¡en hispanoamérica Apple no es conocida! Porque es que aquí es conocidísima, todos conocen la empresa y muchos de sus productos, y gran parte de la población tiene un iPhone, un iPod Touch (como yo), un iPod Nano, un Mac, un iPad... Porque, otra cosa no, pero son aparatos magníficos. Eso sí, son bastante caros, pero la calidad es grande. Yo estoy suscrito también al tema de los emails, por enterarme más que nada de lo que hacen y tal.

Por cierto, disfruta del verano que te llega, que aquí nos estamos congelando! xDD

Por cierto, creo que en el post te refieres a Mahatma Gandhi (Mahatma el nombre, Gandhi el apellido).

Nicolás dijo...

Vamos allá.

¿En serio? ¡Diantres! Yo que creía que ya iba a podía convertirme en hacker profesional... znif... XD Ahora que me revelas sus fines, veré que tal funciona, al menos el ITunes, y si se puede utilizar con Jaws.

No es que no sea conocida, es sólo que no tiene el renombre de Microsoft. Sólo destaco que era muy inocente y jamás me esperé semejante ataque frontal, de ahí la referencia a Blancanieves y a Forest Gump. Aciertas en que no es tan conocida, porque son muy pocos los que tienen uno de esos aparatitos (yo al menos no he conocido ninguno).

Eso es, eso es lo que decía... No está mal juntarse a cenar, compartir un momento agradable y no lleno de disturbios, incluso un humilde presente que sea un símbolo de recordar y de querer a una persona, pero el otro extremo es demasiado. Creo que se puede ser feliz con poco, sabiendo valorar lo que de verdad importa, atribuyendo riqueza al amor y a los seres queridos, y a los obsequios y presentes sólo el valor de un signo sensible de una manifestación de cariño y afecto (no un valor puesto en el objeto en sí mismo).

Y estoy de acuerdo, publicidad tienen que hacer. No creo que haya ido sólo en contra de Apple. Creo que he aprovechado esa oportunidad y he manifestado tooodo el corporativismo en Apple (identificación, por así decirlo). Me molesta esto:
"Compra. Lo. Mío. Si lo haces. Serás. Feliz". Es ahí donde se desvirtúa el verdadero significado.

¡Bien! Ya somos dos dispuestos a la batalla. Ahora toma esta cadena y pásatela por el tobillo... sí... para la huelga de hambre prolongada. ¿Qué? ¿Por qué huyes? XD

Fe de erratas. Siempre me pasa con este nombre de confundirlo. Ahora mismo intentaré arreglarlo (o si no cuando regrese).

¿Disfruta del verano? ¿Qué has bebido? :D Desde hace unos años, el verano es insoportable. Ya no hay primavera, sólo hay verano... El sol me agrada, el problema es cuando hay demasiado dióxido de carbono en la atmósfera y comienza a retener el calor... El aire parece hervir, te quema la piel. Es sofocante. Además soy bicho de otoño, no lo olvides. Y como además es estar tres meses estudiando... pues no es muy grato disfrutar el verano. Si todo sale bien, me quedan quince días después de febrero como para disfrutar del verano... aunque como mi hermanita comienza clases y todo el mundo vuelve a la rutina, hete aquí que ni eso... znif... znif... ¿No me envías un bote de frío por expreso? XD

Key dijo...

¡Aaaaay pobre incauto! ¡Darle tu correo a... a cualquiera! El correo no se da jamás a menos que sepas claramente que quieres de verdad que te envíen algo. Pero bueno, todos hemos pringado alguna vez, ahora ya lo sabes para la próxima.
A mí me gustaban las navidades, pero ahora me resultan un poco tristes :( Pero en fin, hay regalos y nieve, así que no está tan mal :D
¡Feliz Navidad!

Nicolás dijo...

Ya... ya... Yo creía que ivan a notificar de no sé, software o nuevos desarrollos en el área de programación, no me imaginé nunca que iban a poder destruirme... ¡El ataque fue así, a traición! ¿Pero sabes qué? Encontré el botón para cancelar la suscripcción (¡hurra!).

Mi caso es singular. A mí me encanta la Navidad, pero estas últimas fechas se están volviendo algo melancólicas. Además, como estoy ocupado con este tema de los exámenes, al final no puedo ponerme a decorar o siquiera a cantar villancicos por los rincones (y en el resto del hogar como que no hay ánimo para eso). Extraño un tanto las Navidades sencillas y alegres. Veré qué hago el veinticuatro y el veinticinco para publicar por aquí.

¿Nieve y regalos? ¿Tú has leído el post? XD Quisiera al menos nieve de regalo, eso sería fantástico... Disfrutad vosotros de la nieve, que eso sí es genial.

¡Feliz Navidad!