sábado, 9 de octubre de 2010

El secreto de la creatividad está en dormir bien y abrir la mente a las posibilidades infinitas



Los que frecuentan habitualmente este salón saben que esa frase es de Albert Einstein, físico alemán nacionalizado estadounidense, y que siempre me gusta repetirla (siendo justos, no hay forma de que vosotros sepáis que yo me la digo casi todo el tiempo). El señor Einstein lo supo y lo compartió con toda la humanidad en su momento, pero creo que se inspiró en otro reconocido científico, aunque mucho más anterior a él y de otra área.

Estoy estudiando Bío-tecnología para diciembre, y es una materia en donde predomina casi por completo la química orgánica. El libro del que me estoy guiando, además, contiene muchas cosas sobre la historia de la química del carbono.

El viernes, mientras estudiaba el venceno y los hidrocarburos aromáticos, me encontré con las teorías de Friedrich August Kekulé von Stradonitz. Me parecieron increíbles sus aportaciones a la química orgánica, las valencias de los átomos de carbono, el modo en que se encadenan los hidrocarburos, cómo se alternan los enlaces simples y dobles en los átomos de carbono del benceno (y por consiguiente de todos los hidrocarburos aromáticos), y, por sobre todas las cosas, el cómo todas estas teorías pudieron ser teóricamente demostrables a través del modelo atómico cuántico actual (que fue desarrollado casi setenta años después (con eso de las hibridaciones de orbitales, la formación de enlaces sigma y uniones moleculares pi). Pero (y aunque podría tocar estos temas, a riesgo de hacer la entrada más pesada de lo que pretendía) no voy a hablar de temas tan edificantes e interesantes. Antes bien quisiera centrarme en un discurso que Kekulé dio en mil ochoscientos noventa en el que habló mucho sobre su descubrimiento de la teoría de la estructura y el trabajo que hizo sobre el benceno y los hidrocarburos aromáticos.

En dicha conferencia, Kekulé hace referencia a los métodos por los cuales obtuvo la inspiración necesaria para desarrollar sus teorías. Con respecto a esto he alcanzado a desarrollar dos escuelas de pensamiento. La primera enuncia que fue Kekulé uno de los que abrieron sus mentes a las posibilidades infinitas y durmieron demasiado bien. La segunda escuela afirma que al final Terri Prachett va a tener razón en su teoría de las partículas de la inspiración. Según Terri, el universo está surcado de formas muy variadas por partículas de inspiración, que de vez en cuando chocan contra la mente de alguien a quien se le ocurre una idea brillante. Generalmente hay mucho trabajo por detrás, pero el disparador suele ser tan simple como una manzana cayendo, una pava llena de agua hirviendo o el desborde de una bañera. Podríamos pensar, siguiendo esta línea de razonamiento, que Watson y Crique, los descubridores de la forma de la molécula del ADN, fueron invadidos por una ráfaga de partículas en el momento en que subían una escalera de caracol, y fue entonces cuando terminaron de encajar todas las piezas del rompecabezas. Si hubieran tomado el ascensor, quizás la ciencia genética hubiera tomado otros rumbos muy variados, ¿no? Por supuesto, existe una tercera teoría, cuyo enunciado indica que Kekulé pudo haberse sometido a soluciones de cocaína al siete por ciento, como cierto detective que anda por allí dando vueltas y al que siempre me gusta nombrar.

Sea cual fuese la explicación, lo cierto es que Kekulé lo dijo en esa conferencia. ¿Y qué dijo en esa conferencia?...


... «En ella, Kekulé habló sobre la creación de su teoría. Dijo que había descubierto la forma del anillo de benceno después de tener una ensoñación sobre una serpiente que se mordía la cola (esto es un símbolo habitual en muchas culturas ancestrales, conocido como Ouroboros). Esta visión -comentó- le vino después de años de estudio sobre la naturaleza de los enlaces carbono - carbono. Es curioso que una descripción similar del benceno apareció en 1886 en el "Berichte der Durstigen Chemischen Gesellschaft" (Revista de la Sedienta Sociedad Química), una parodia de la "Berichte der Deutschen Chemischen Gesellschaft" (Revista de la Sociedad Química Alemana). La descripción aquí aparecida consistía en seis monos agarrados unos a otros formando una circunferencia, a modo de la serpiente de la anécdota de Kekulé.[2] Algunos historiadores sugieren que esa parodia era una sátira de la anécdota de la serpiente, posiblemente ya muy conocida por transmisión oral a pesar de no haber aparecido aún en papel impreso.[3] Otros han especulado sobre si la historia de Kekulé de 1890 fue una re - parodia sobre la de los monos, y no era más que una mera invención, más que una referencia real a un evento de su vida.

El discurso de Kekulé de 1890[4] en el cual aparecían esas anécdotas, fue traducido al inglés[5] Si uno toma la anécdota como el recuerdo de un evento real, las circunstancias mencionadas en la historia sugieren que debió ocurrir a principios de 1862.[6] La otra anécdota que contó en 1890, sobre una visión de atómos y moléculas danzarinas que le condujo a su Teoría de la Estructura, ocurrió (dijo él) mientras estaba montado en la parte superior de un carro de tracción animal en Londres. Si esto es cierto, debió ocurrir en 1855».



De acuerdo, mi libro recoge que Kekulé sólo mencionó a los monos en los árboles, nunca habló de la serpiente enroscada mordiéndose la cola, y le atribuye ambas ensoñaciones (la de los monos y la de los átomos de carbono danzarines) al científico alemán.

¿Adónde quiero llegar con esto?

Es obvio que de aquí no obtendremos perlas de sabiduría magistral ni grandes conocimientos sobre química aplicada, claro está. Pero creo que me ha resultado curioso y quise ponerlo aquí para llegar con una de mis reflexiones. Sean ciertas las versiones de Kekulé sobre cómo descubrió la teoría de la estructura o sobre cómo dió con la clave del benceno, hayan sido verdaderas ensoñaciones, hayan sido una o dos las serpientes que se mordían, lo cierto es que Kekulé, ahí como lo ven, puede alzarse con el título de padre de la química orgánica moderna. Puede que Kekulé haya imaginado eso, puede que lo haya imaginado mientras echaba una cabeceadita (incluso una siestecita después de haber consumido alguna sustancia extraña), o puede ser que esas ensoñaciones hayan sido espontáneas y verdaderas ensoñaciones. Si es cierta la primera de estas teorías, podemos saber que Kekulé tenía una gran imaginación, y que si fue una forma de entenderlo mejor o de hacernos entender mejor lo que él ya entendía, era un gran pedagogo, la verdad. Sobre la segunda teoría... de acuerdo, si le di en su momento una licencia a Holmes, que encima es un personaje ficticio, ¿por qué no se la daría a Kekulé? Y si la tercera es cierta, podemos concluir en que estaba algo tocado.

Pero hay un punto en que las tres teorías se tocan. Si tenía ensoñaciones con átomos, entonces podíamos aseverar que era un genio (como dijo Oscar Wilde, es posible que los genios estén locos, pero la cordura es un bajo precio para evitar caer en no ser genial). Si Kekulé lo imaginó por voluntad propia para intentar entender mejor, también era un genio, porque encontrar esos ejemplos aplicados a algo que de por sí es muy abstracto. Con todo, sabemos que a él le gustaba pensar, reflexionaba incluso en el viaje en carruaje, hizo su trabajo carne al punto de que podía ver átomos y moléculas de carbono danzando en frente de sus ojos.

Es el signo sensible de que el secreto de la creatividad está en dormir bien y abrir la mente a las posibilidades infinitas. Es el signo sensible de que la imaginación suele ser mejor recurso que los conocimientos en los momentos más críticos. Y es el signo sensible de que pensar es el ejercicio más saludable que se pueda hacer. Gracias a estas tres cosas, su imaginación, su pensamiento y el abrir su mente a todas las posibilidades, Kekulé terminó resolviendo un misterio que nadie más era capaz de resolver y que, aún en nuestros días, sigue teniendo vigencia (aunque con algunas modificaciones).

Si piden mi opinión personal, lo cierto es que creo que fue una verdadera ensoñación, y creo que esto no le quita ni le da más mérito, sólo le añade un toque verdaderamente fantástico a esta historia, sigue dejando a Kekulé como un genio y sigue demostrando que es necesario abrir la mente a las posibilidades infinitas.

Los conocimientos teóricos de Kekulé eran más bien escasos para la época (no recuerdo si ya se había efectuado el concepto de núcleo atómico rodeado por nube de electrones o si seguía el modelo del pastel de pasas de J. J. Thompson) y fue su imaginación la que le dió la respuesta. Y su conocimiento, si bien empírico y poco aceptado en el principio, terminó convirtiéndose en el más aceptable hasta la fecha. No limitó sus capacidades, sino que demostró que podía abrir la mente y dedicarse a encontrar nuevos rincones en donde aparecían átomos y moléculas danzarinas.

Este científico es la prueba fehaciente de que en ocasiones es necesario usar la imaginación y la mente para resolver un misterio como el del benceno. Es muy sencillo: "El secreto está en dormir bien y abrir la mente a las posibilidades infinitas".

9 comentarios:

Andy dijo...

Bien, a lo largo de toda la entrada me enterado de lo que se dice el 10% de las palabras xD Y da gracias si llega a ese porcentaje. Sobre , química orgánica ,hidrocarburos y demás cosas que mencionas tengo muuuuuy poca idea. De lo único que puedo opinar es que estoy de acuerdo con la frase de Oscar Wilde, todos los genios están "locos", simplemente por el hecho de pensar o de inventar algo diferente o que no sea comprendido o bien por el hecho de es que posible que un poco mal de la cabeza si que anden, pero bueno, eso todo el mundo.Y sobre la última frase también debo decir que estoy de acuerdo...Es muy triste que sólo pueda opinar sobre dos frases xD Peeero bueno, se intenta...xD

Andy dijo...

Creo que en el comentario anterior se me fue un poco la cabeza, y no sé si se entiende lo que escribí...xD Yo sí estoy loca, pero muy a mi pesar debo ser la excepción a la frase de Wilde y no, no soy un genio...xD

Nicolás dijo...

Se entiende lo que has querido decir, no hay ningún drama.

A ver. La entrada no se centra en química orgánica de lleno (el día que tenga tiempo libre, si me acuerdo de esto, comenzaré desde los principios de la química en este salón), así que no hay mucho que entender. Vamos a ver si lo hacemos entencible...
... por definición, antes de que a un amigo de Verselius creara accidentalmente uria (un compuesto químico que se halla en la orina de los mamíferos), la divisón de la química era en orgánica (todos aquellos compuestos producidos por seres vivos) e inorgánica (aquellos compuestos que se podían sintetizar en el laboratorio con técnicas artificiales). Es decir, los compuestos orgánicos podían ser manipulados, purificados y aplicados, pero su creación quedaba reservada a los seres vivos, escapando del control de los laboratorios. No fue hasta mucho tiempo después del fenómeno de la uria al querer hacer isocianato de plata, según recuerdo, y puedo estar diciendo cualquier cosa, que los químicos descubrieron que se podían sintetizar sustancias orgánicas en el laboratorio. Desde entonces, y sólo a fines de estudios (porque como dijo Kekulé, la química es una sola y por ninguna razón, ni teórica ni práctica, admite una separación en orgánica e inorgánica, por lo que su división se hace únicamente con el propósito de estudiar de forma más organizada), una nueva definición de química. Fue Kekulé quien aportó la idea de llamarla química del carbono, dado a que en la mayoría de los compuestos, por no decir en todos, el carbono era un elemento principal. Si bien el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno, junto con el carbono el CHON, eran parte de los compuestos orgánicos, el carbono era siempre la base principal o la columna vertebral, y aparecía en todos los compuestos orgánicos. Así, exceptuando a las sales oxigenadas (los carbonatos), los óxidos del carbono, los ácidos del carbono, entre otras sustancias, el resto de las sustancias que contuviesen carbono (alcoholes, acetonas, hidrocarburos, éteres, grasas, glúcidos, lípidos, entre muchos otros) serían estudiados en la química del carbono, que por cuestiones de tradición seguiría siendo la química orgánica.

Los compuestos más sencillos (o los primeros que se estudian) son los hidrocarburos, llamados así porque se forman con las uniones de átomos de carbono con los de hidrógeno. Se pueden observar dos grandes generalizaciones: Hidrocarburos lineales e Hidrocarburos cíclicos. Dentro de los lineales encontramos los saturados (los alcanos, tales como el metano, el etano, el propano, el butano, el pentano y así siguen), y los no saturados (los alquenos y alquinos). Dentro de los cíclicos se encuentran los alicícclicos (las parafinas), y los bencénicos o aromáticos (y la verdad, no sé que tienen de aromáticos, porque algunos apestan).

Nicolás dijo...

En fin. Los que daban más problemas eran estos últimos. Los lineales podían explicarse a través de la idea de simples, dobles o triples enlaces, ideas que quedaría demostradas en el siglo siguiente gracias a la teoría o modelo atómico actual (la hibridación de los orbitales de los subniveles de energía de la nube de electrones de los átomos, que son los que intervienen de lleno en la formación de compuestos químicos, y el tipo de unión que habrá entre esos orbitales con otros similares pero de otros átomos, es decir, los enlaces moleculares). Los que causaban problemas eran el benceno y los aromáticos, ya que tenían una conducta bastante particular (en el enlace de la wikipedia lo explica con mayor detalle, por si te interesa), y nadie conseguía hallar una explicación. Fueron las aportaciones de Kekulé, que a grandes rasgos enunciaban que los átomos de carbono que constituían la molécula alternaban ligaduras simples y dobles a intervalos intermitentes con los átomos a los que se unían, la más aceptada, la que explicaba los fenómenso que se intentaban explicar y, en definitiva, la más arriesgada, pero la que aún en nuestros días solemos usar para explicar el comportamiento de los hidrocarburos aromáticos. He ahí la importancia de Kekulé a la historia de la química orgánica.

La entrada habla sobre una conferencia que dio Kekulé en el mil ochoscientos noventa, seis años antes de su fallecimiento, en el que revela cómo se le ocurrieron estas ideas (la de la estructura de los hidrocarburos y la de la estructura del benceno). Son las ensoñaciones descriptas en la página lo que me interesó de esta anécdota.

El punto está en reconocer que, aún si todo lo que dijo fue de verdad una ensoñación, lo imaginó en un estado lúcido, lo hizo después de consumir algunas sustancias ilegales, o lo hizo mientras dormía la siesta, Kekulé era un genio y hoy es considerado el padre de la química orgánica. Lo de la serpiente, o los monos o incluso los carbonos danzarines uniéndose a los hidrógenos es sublime, y nos habla de una mente brillante.

Nicolás dijo...

Sobre tu comentario...
... la verdad es que pienso que la locura y la cordura son estupideces del hombre. Por eso me río de ellas en la cara (y así estoy quedando). La cordura es lo socialmente establecido como correcto o sano, la locura es lo socialmente establecido como incorrecto o insano. En un mundo donde todos estén locos por ejemplo, si naciera un único cuerdo, todo el mundo lo trataría de loco sólo por el hecho de pensar y obrar de distinta forma. Oscar se refiere a la locura como la genialidad, pero lo dice en tono sarcástico. Si la humanidad está cuerda, también es insulsa y sin originalidad; y si para ser el genio que fue necesitaba ser tachado de loco, era un pequeño precio que estaba dispuesto a pagar. Eso sí, no le habría venido mal un poquito de humildad, pero bueno, eso queda a gusto personal Xd

Por supuesto, también se puede interpretar literalmente, como lo has hecho tú y como también me gusta hacerlo a mí. A veces el simple hecho de tener un pensamiento discorde con los cánones del pensamiento mayoritario es suficiente motivo como para calificar a una persona de chalada, aunque yo prefiero tomármelo con humor y aceptarlo con naturalidad. Ya no se hablaría de pensar mejor o tener una chispa de originalidad, sólo de pensar y vivir de un modo distinto, y son estos sencillos hechos los que bastan para tachar a una persona. Yo bromeo con ello, porque es tan difícil tratar de establecer qué es cordura y cuándo se transforma en locura que resultaría inútil. Claro que con lo que dije de Drácula hace un par de meses avancé en un estadio más allá... He avanzado un nivel más hacia la locura, a ver a dónde me lleva este hilo de pensamiento.

Y no te deprimas sólo por comenzar por dos frases de todo un texto. Así comienzan los grandes caminos, de a poco, como el Señor de los Anillos, cuyo prólogo es un rústico texto sobre los Hobbits y su vida, terminando por ser una de las más grandes novelas épicas. Además aquí nadie nace sabiendo, todo se gesta de a poco, y como dijo Sócrates, el conocimiento se halla en el interior. Debemos reconocer que el conocimiento puede darse a luz de nosotros mismos, tratando de saber que tenemos grandes riquezas, de que no somos vírgenes de conocimiento, sino que nuestros conocimientos nacen de nosotros y se profundizan y enriquecen a medida que seguimos avanzando. Claro, a mí me gustaba más la idea de que los educandos de las escuelas de pensamiento llegaban vírgenes de conocimientos y ahí se instruían, tiene un tinte más poético, pero si ese psicólogo francés cuyo nombre se pronuncia "Piashé" pero que sinceramente no sé cómo se escribe y que desarrolló la rama de la psicología sobre la evolución de la inteligencia... dice que la cosa no es así, entonces habrá que someterse a esa escuela de pensamiento.

¡Ánimo! A ver si la breve explicación de más arriba te hace entender mejor las cosas que puse en la entradas. Y si no es así, tiempo al tiempo. El avance es lento, progresivo y evolutivo. Todo tiene su tiempo, y quizás más adelante, cuando veamos este tema a profundiad y conciencia, luego de haber visto química inorgánica como corresponde, seas capaz de hacer luz completa sobre el asunto. ¡A no desanimarse y a seguir camino!

¡Elen síla lumenn omentielmpo!

Andy dijo...

Sí, algo más me he enterado...xD Y sobre lo de la cordura y la locura, estoy de acuerdo contigo, es difícil establecer quién está cuerdo y quien no o si realmente eses límites existen...Pero bueno, a mi en general me suele gustar más que la gente esté un poco o muy loca, es más interesante xD
El psicólogo francés del que hablas es Piaget, puff, lo que he tenido que estudiar yo de él...xD

Los Fantasmas del Paraíso dijo...

xD yo como Andrea, el 10%. Es lo que tiene el bachillerato de letras, que de química y física sabes lo dado hasta los 16 años, que es bastante básico. Pero entiendo el mensaje de la entrada, y estoy de acuerdo. De hecho, creo que hay otra cita, también de Einstein, sobre la importancia de la curiosidad (algo que creo ligado a la imaginación). Eso sí, con tus comentarios, Nicolás, lo he entendido un poco más. Yo creo que si lo leo una vez más igual llego al 50% xD

Por cierto, ¡Piaget! De ese señor tuve que leer yo un libro hace un par de años a petición del profe de filosofía. Tenía un nombre rarísimo, ya ni me acuerdo...

Nicolás dijo...

Por supuesto, por supuesto, Andrea, también yo prefiero a las personas que tienen alguno que otro raye en el marote (yo mismo, sino no me soportaría :P

Me alegra saber que la explicación te es útil, quiere decir que al final no soy tan malo como yo creía XD Y gracias por el nombre. Gracias a Dios la materia de Psicología sólo dura este año, hay poco material sobre cada autor y yo no tengo muchas ganas de profundizar en ellos. Si me dan a elegir, mil veces prefiero la Filosofía, que a mi modo de ver es más dinámica; pero bueno, espero aprender algo de tanta teoría psicologística... ¿Quién sabe? Hasta podría aprender a dominar las mentes y formar ejércitos :D

Nicolás dijo...

¿Quién era el del nombre raro, el profesor, el libro o el mismísimo Piaget? XD

Creo que es otra que digo muy frecuentemente por aquí (eso de que lo trascendente está en cómo se percibe la educación, y que la diferencia entre una clase tediosa y una verdadera aventura está en la curiosidad y el esfuerzo). Y en efecto, la curiosidad y la imaginación van ligadas... De la curiosidad nace el deseo de aprender, y el deseo de aprender lleva a la necesidad de imaginar. En un mundo en el que los hombres se olviden de soñar, se habrá perdido mucho.

Es cierto, a la hora de elegir especialidades hay asignaturas que quedan verdaderamente descuidadas. Estuve cuatro años intentando aprenderme el preámbulo de la Constitución Nacional Argentina (algo que, ya como argentino debería saberme al dedillo) y sólo puedo recordar "nos el pueblo argentino"... (las primeras palabras) y luego me pierdo como chimpancé en una biblioteca. Tengo la suerte de haber podido elegir Ciencias Naturales (y el milagro de que los profesores me permitieran estudiar este polimodal) con lo que me he adelantado un tiempillo y he ingresado al fascinante mundo de la orgánica. Es que a mí me resulta sencillamente fascinante, no tiene punto alguno de comparación (quitando las matemáticas y otras). Y como me dijo una amiga hace unos días, ¡el todo es la química! Piensa que nos hallamos rodeados por un universo en donde las reglas del juego se mantienen, en donde las leyes físicas prevalecen, en donde un sistema tan abstracto y creado de la nada como las matemáticas mueve y explica los misterios que se abren allá afuera. La ciencia es un arte que ha sido dado al hombre. Por este arte, el arte de la razón y la lógica, el hombre ha de conocer, explorar, entender, explicar y maravillarse con la maravilla misma de toda la creación. El universo encierra grandes misterios y desafíos para la ciencia, y el científico será un explorador que intente maravillarse y entender los fenómenos más geniales y maravillosos que ocurren a nuestro alrededor.

Lo mismo que a Andrea, me alegra de que mis breves comentarios te hayan aclarado la cosa. No hay nada mejor para terminar de aprender algo que intentar enseñarlo.

¿Todo un libro de Piaget? ¿Dime que no quedaste medio atontado al finalizarlo, por favor? ¡Yo moriría! Aunque bueno, supongo que me gustaría entender más sobre el desarrollo de la inteligencia, si bien siempre he creído que la inteligencia es algo indefinible y que escapa a la comprensión del hombre (así como la barrera entre el conciente y el inconciente es muy estrecha). Pero bueno, para ampliar esta entrada, ¿de qué trataba el libro?